Cagar leyendo, un placer rioplatense

18 de abril, 2005



Cuando vivía en países serios con bidet, yo leía mucho en el baño mientras cagaba. En esos tiempos nunca supe si leía porque me venían ganas de cagar, o si cagaba porque me entraban irreprimibles deseos de leer. Posiblemente mi cuerpo, aún en formación, debió aprender a desarrollar ambas urgencias a la vez. El asunto es que yo era feliz cagando y leyendo. Y hubiera seguido así, alegremente por la vida, pero hace cinco años me vine a vivir a España, un país sin bidet, y desde entonces leer literatura se ha convirtido en un suplicio.

Con mi amigo el Chiri, desde muy jóvenes, intercambiábamos pareceres sobre el rito de cagar leyendo. Había dos problemas capitales: 1) que se te durmieran las piernas (es un momento dolorosísimo en el que hay que permanecer inmóvil, de pie frente al espejo, durante largos minutos de angustia); y 2) que se te resecara la mierda en el culo por culpa del tiempo transcurrido entre la cagada inicial y el final del libro. El Chiri me descubrió una tarde que había que sacarse los pantalones por completo para cagar —no sólo bajarlos a la altura de los talones— a fin de neutralizar la parálisis:

—La falta de libertad de los tobillos, Jorgito, —me dijo mi amigo durante un recreo de tercer año— es lo que nos provoca el posterior hormigueo.

—¿Vos ya lo probaste, Chiri?

—Lo vengo haciendo desde el lunes, y ya casi estoy terminando el Adán Buenosayres. En dos cagos más lo liquido.

El segundo problema (la sequedad de la mierda en el ano) era más grave, pero lo solucionamos con el chorro de agua caliente del bidet, artefacto que hasta entonces era dominio de madres y hermanas. Primero había que limpiarse el culo con papel, como cualquier hijo de vecino, después pasarse un rato al bidet y darle un rato al chorro con movimientos de cadera circulares (incluso en el bidet se podían releer algunos párrafos felices del libro), y por último secarse otra vez con papel. El culo quedaba como si nunca hubiéramos cagado en la vida. Una vez que le encontramos la vuelta a ese par de problemas técnicos, leer y cagar fue un placer que nos acompañó desde los quince años.

Todo iba bien, hasta que a los treinta tuve la maldita ocurrencia de cruzar el Atlántico. Aquí en Europa los bidet no sirven para limpiarse el culo pues carecen del chorro invertido de agua caliente; por lo tanto no conviene enfrascarse en la lectura amena del baño porque, al segundo capítulo nomás, se te reseca la mierda en las paredes del esfínter y no te la sacás ni con espátula.

Durante mis primeras temporadas en el exilio opté por un recurso intermedio: primero cagaba, me limpiaba y tiraba la cadena; y después seguía leyendo tranquilamente sentado en el inodoro, intentando engañar al cerebro. Lo malo es que también lograba engañar al intestino, que al verse otra vez en posición de combate, reiniciaba el proceso y volvía a cagar soretitos más modestos, pero igualmente molestos. Yo no sé si el cuerpo humano es estúpido o se hace, pero yo he descubierto que el aparato digestivo trabaja por sugestión. Uno caga siempre, incluso sin ganas, cuando se sienta en el inodoro. Es cuestión de tiempo.

Más tarde opté por llevarme al baño toallitas mojadas de papel. El objetivo era cagar y mantenerse una horita sin hacer nada, leyendo tranquilamente, y después tener algo húmedo a mano para dejar pulcra la cavidad. El truco funcionó en las estaciones estivales, pero cuando llegó el invierno, que acá es crudo, volví a extrañar el chorro caliente del bidet, la cascada de agua hirviendo que antaño me devolvía la temperatura del cuerpo y que, además de rasquetearte el ano hasta dejarlo lustroso, te generaba esa duda tan ambigua de no saber si eras friolento o si eras maricón. En conclusión: las toallitas mojadas y heladas tampoco servían.

El siguiente paso, temerario, fue el de cagar, leer y después meterme directamente a la ducha para pegarme una buena enjuagada completa, pero resultó que los libros (máxime los de la editorial Seix Barral) se me deshacían mucho con el vapor. La solución, en este caso, hubiera sido salir del baño y dejar el libro en otra parte antes de ducharme, pero el objetivo de este ritual es hacer todo sin abrir la puerta, sinó no tiene joda. Así que más o menos en 2003 ya no sabía qué carajo hacer con mi vida.

Hubo un último manotazo de ahogado que no prosperó. Fue cuando le pedí a Cristina si no me hacía la gauchada de conectar la manguera al agua caliente de la cocina y cuando yo, en cuatro patas, dijera “¡aura!”, me manguereara un poco, poniendo el dedo gordo en la boca de escape para que saliera el agua filosa. Pero así como acá no hay bidet en los baños, tampoco hay desagüe en las casas, por lo que la primera y única vez que Cris accedió a manguerearme fue un enchastre. Además, el verme en posición perrito la traumatizó un poco a nivel emocional:

—Si quieres que siga apostando por este matrimonio —me dijo muy seria— deja de pedirme estas cosas.

Durante el invierno de 2003 casi no leí. Fue una época borrosa, anodina, sin grandes revelaciones intelectuales. Además, cagaba muchas veces al día y sin la pasión lúdica que caracterizaba mis deposiciones; tiraba la cadena enseguida y salía del baño tan ignorante como había entrado. Más que el cago de un joven escritor lo mío parecía el meo de una señora jubilada. Y eso, obviamente, repercutía en el resto de mis actividades cotidianas: un hombre que se la pasa cagando y no lee nunca, más que un hombre es un concejal peronista. Me sentía muy triste.

Entonces, por pura casualidad, descubrí el “Barbarela”. Este bar es como todos los bares de Barcelona, pero en el baño de mujeres hay, olvidado y funcionando, un bidet argentino. La primera vez que entré al baño del Barbarela me equivoqué de puertita —cada noche agradezco a Dios la existencia de esos carteles tan ambiguos que ponen en los baños—; las siguientes veces, en cambio, me hice el equivocado para poder cagar allí.

Ya hace un año que frecuento el Barbarela todas las tardes, con una mochila llena de libros. Me pido un poleo menta que rara vez bebo, y a los diez minutos me meto al baño de mujeres. Como la lectura suele llevarme una horita diaria, cada tanto el picaporte se mueve en falso (las mujeres siempre quieren mear, no sé por qué), o alguien golpea la puerta pidiendo paso, y entonces yo debo poner la voz finita y decir:

—¡Està ocupat! —porque, ya que me finjo señora, lo mejor es fingirme señora catalana.

El dueño del Barbarella es un gordo pelado que se llama Enric, y que nunca en la vida me ha preguntado nada. Ni porqué me equivoco de baño, ni porqué tardo tanto, ni porqué hablo con voz de mujer una vez dentro, ni porqué nunca me bebo el poleo menta ni, mucho menos, porqué le dejo siempre propinas tan extraordinarias. El pelado Enric es un amigo silencioso y sabio, que ha de pensar de mí cosas horribles, pero que jamás ha dejado de decirme “adéu, fins demà”, cada vez que salgo de su bar un poco más liviano y un poco más leído.

El “Barbarela” está en la esquina de Travessera de Gràcia y Torrijos; apunto la dirección exacta por si hay otros lectores argentinos viviendo en Barcelona que tampoco pueden cagar y leer en sus casas. El baño está muy bueno, tenemos desodorante de ambiente y toallitas de papel gratis. El poleo menta sale un euro. Los libros, obviamente, hay que traerlos desde casa.

Quedan todos invitados a cagar y a leer en este bar del barrio de Gràcia. No estaría mal que, de a poco, vayamos convirtiendo el sitio en un café-literario con bidet. Eso sí: de cuatro a cinco de la tarde, el baño de mujeres del Barbarella está ocupado por el socio fundador.


Hernán Casciari
lunes 18 de abril, 2005

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103 comentarios Cagar leyendo, un placer rioplatense

  1. Valentin Gurrera #102    9 septiembre, 2013 a las 8:03 pm

    Sabio consejo que una vez me dió mi viejo: “A falta de bidet hacer la vertical en la ducha”. Claro que se necesita un poco de estado para tal acrobacia pero despues de unos buenos porrazos resbaladizos se le agarra la mano.

  2. Fabiola López Barbero #101    4 octubre, 2012 a las 2:43 am

    Tengo un hijo de 14 años, que es un lector “asiduo” y su escondite es el baño de la casa.
    En Guatemala, al igual que en España no tenemos bidet, y claro él es un relojito… todos los días a la misma hora y casi una hora dentro, lleva libros y cuando lo olvida, lo pide a gritos.. -mama, pasame el de Gregg pero el tomo tres, o pasame el “X” que está allá.. y cuando sale, se ve tan satisfecho…
    Ahora le comprenderé más, no podré instalar un bidet de manera inmediata pero desde hoy las toallas húmedas no le faltarán jamás. Abrazos a todos!!!

  3. juan #100    11 mayo, 2006 a las 10:43 am

    Dices que en Europa no hay bidet, pues yo no se de donde carajo sales tú tio. Donde seguramente no hay será en tu pais. Y si aqui no hay, ya sabes, te quedas donde naciste y no de mas por saco en los demas. abur gilipollas

  4. Ricardo de Mexico #99    4 mayo, 2006 a las 8:32 pm

    Yo tengo la solución. Pones saliva en el papel antes de limpiar el culo, no al revés. Funciona y también te deja el culo relumbroso.

    Saludos

  5. Riki #97    4 febrero, 2006 a las 5:37 am

    Poesía para evitar el bidé temporalmente:

    Placenteros albores del sueño
    Que del sopor fantasías despiertan
    Con el cuerpo relajado y tierno
    Y la mente gozando Quimeras.

    ¡De pronto sentimos inquietos!…
    En la cama del vientre un aprieto
    Que a izarnos del catre amenaza
    Sugiriendo al Water ir presto.

    Mas… ¡Oh alivio inesperado!
    Gratísimo pedo de delicias
    Que profundo, ancho y prolongado
    El esfínter grácil acaricias.

    Y ancestral impulso nos manda
    A ese actuar preciso y urgente:
    Doblar el cuello, subir mantas
    Y quedar tapados totalmente.

    Y en tan cálido ambiente sumidos
    Con que ansia y fruición olemos
    Murmurando, quedo, agradecidos
    ¡Que bien huelen nuestros pedos!.

    Saludos, Riki

  6. Haffner #96    28 diciembre, 2005 a las 9:06 pm

    Por favor no hagas promesas sobre el bidet

    Ho He- Hola Hernan-

    Este tema del bidet fue una de las primeras cosas raras que me pasaron desde que sali del Primer Mundo:Cuando estaba en la RFA le pregunte a la Foca -mi exposa- porque no habia bidets en un pais tan moderno y civilizado y me contesto que eso era un privilegio de los ricos.
    Se me cruzo en ese instante un comentario de Miguel Bonasso en ‘Recuerdo de la Muerte’que contaba una reivindicacion nacionalista de la dictadura de Ongania que obligo a la cadena hotelera Sheraton a poner bidets en los baños,nada de baños protestantes.
    El Dr Florencio Escardo le comento a Miguel que nos podran enajenar las empresas nacionales,pero tendremos el culo limpio.
    La bestia de Ongania -hay que reconocerlo- se porto bien para el culo.A nivel personal,el tema lo solucione sentandome en la punta de la bañera y con la ducha de mano.Si uno no tiene muñeca para regular la temperatura,hay que hacer el menestar rapidamente antes que el agua caliente se haga sentir.
    Hay que limpiarse con precision,no sea que aparezca una ‘patinada de carro’-como decia un amigo colombiano- en la toalla.

    Hasta la proxima

    H.

  7. Michelin3471 #95    27 noviembre, 2005 a las 6:00 pm

    Hiiiiijoepuuuuu….

    Yo vengo cagando hace años la zona de Zárate – Campana y sin bidet hermano. Tanto no se seca la cacona. El truco es mojar un poco el papel higiénico y limpiarte, eso la ablanda, y si te queda algo pegado, dejá que te arda un rato (es que está supurando) la misma traspiracion afloja todo y te volves a limpiar y queda pasable. Claro que es en caso de emergencia, no podes joder mucho con eso porque te queda la boquilla haciendo corazoncito. No se…fijate…

  8. Patricio #94    25 julio, 2005 a las 2:59 am

    Impresionante la cita: “un hombre que se la pasa cagando y no lee nunca, más que un hombre es un concejal peronista”.

    La voy a incorporar a mi colección de frases célebres.

    Un abrazo y espero que a estas alturas hayas conseguido un bidet en serio.

  9. diqueSí #93    23 junio, 2005 a las 10:36 am

    JP pues para limpiarse el culo, lógicamente, que yo lo uso de toda la vida y lo llevo limpio que la cara, como decía mi madre.
    Sólo a un argentino se lo podría ocurrir decir que no lee porque el tipo de bidet que hay en España no le echa el chorrito justo en el sitio X. Hablar por no callar….

  10. Dean CórNito #90    2 mayo, 2005 a las 9:39 pm

    Genial, simplemente genial. Hace rato que no me reía de esta manera, lágrimas y mocos incluidas. Voy a tener que instalar una red inalámbrica en mi casa y comprar una computadora portátil para poder leerte cagando. Como colegas que somos desde la infancia, mi única observación es que el placer de cagar leyendo (o será leer cagando?) no es únicamente ríoplatense. Aquí, al sur del Río San Juan y al norte de las Bocas del Toro, también sabemos disfrutar la vida.

  11. Ciber #88    1 mayo, 2005 a las 3:02 am

    La verdad loco…me haces CAGAR de risa.
    Te dejo. Tengo que ir a “leer” un rato.
    jajajaja!

    Un abrazo

    p.d.: te faltaron los comentarios sobre trucos para acelerar la evacuacion (estoy seguro que los debes tener, pillin)

  12. walquiria #85    28 abril, 2005 a las 2:57 pm

    Interior: no seas mal pensado.- Está haciendo de anfitrión con la familia… tengamos un poco de paciencia. Ya volverá a escribir
    Cariños a todos
    Walquiria

  13. chin #78    26 abril, 2005 a las 4:56 pm

    Desconocía la existencia de bidet con chorro invertido. Pero comparto la costumbre de lavarme el culo, aunque sólo leo suplementos dominicales cuando cago.
    Gracias por la diversión
    un saludo

  14. Laura #73    22 abril, 2005 a las 3:58 pm

    Llegué a Orsai, gracias a la disléxica Rebecca…me he reido de corrido durante un buen rato…Soy uruguaya Hernan, y como tantas otras cosas, junto con Gardel, si te parece, ponemos un bidet en el medio del Rio de la Plata. Gracias por presentarme a Erlich, otro vicio que he incorporado a mis favoritos.

  15. Bart #71    22 abril, 2005 a las 3:11 pm

    Lo siento, no puedo más. Necesito preguntarlo o reventaré como el lagarto de Jaén. Ruego me perdonen los que no me conozcan. Los demás ya hace tiempo que me han dejado por imposible y/o me toleran con benevolencia.
    Bueno, ahí va, con dos, llegó mi momento:

    ¿Saben algo del Papa?

    Buff… ¡que alivio! Gracias y perdonen de nuevo.

  16. Big Brother #70    21 abril, 2005 a las 11:27 pm

    Hernán, ya que estás renovando el barrio, ¿nos pondrás también bidés para que podamos leer y culturizarnos mientras cagamos?

    ya sabes que en nuestro barrio se caga muchísimo (algunos se pasan el día cagando, sobretodo en progenitores ajenos)…

  17. Pj #69    21 abril, 2005 a las 11:17 pm

    Juani, visto el empeño que has puesto en arreglar nuestro lúgubre pantano, te lo agradezco de verdad y prometo no volver a postear gilipolleces aquí si todo funciona correctamente. Gracias, Atentamente: Pj.

    PD: Hola, Mary.

  18. bertin #68    21 abril, 2005 a las 10:30 pm

    Buenas noches, yo soy español y siempre he cagado en una baza “española”, y después de leer esto me ha surgido una duda: La operación que describes tiene dos partes, ¿no?, primero cagas y sigues leyendo, luego vas al bide y te limpias el culo con agua, ¿es así?.
    Pd. Sabino, en mi comunidad hay agua de sobra (de echo lleva una semana lloviendo) y tampoco tenemos bides de esos, vamos que hay que buscar razones más profundas.

  19. Hernán #63    21 abril, 2005 a las 9:46 pm

    Mañana el sistema de comentarios de Dámaso volverá a estar activo. Un grupo de informáticos está trabajando en este momento para solucionar problemas de longitud de algunos mensajes que intentan romper la página. En cuanto esté listo ese dispositivo, volveremos a la normalidad. Gracias por preocuparte, Mary.

  20. Mary #62    21 abril, 2005 a las 9:40 pm

    Visto y considerando que nuestro barrio se encuentra temporalmente inhabitable … y que me he tomado el trabajo de escribir un e-mail de lo mas formal y correcto al señor HC hoy por la mañana…que por supuesto jamás fué respondido… es que , sin más opciones a la mano, recurro aqui a ver que es lo que está pasando con Juan Damaso.
    Por favor, sería posible que nos informes que es lo que pasa?

  21. Sabino #58    21 abril, 2005 a las 2:59 pm

    El bidet como todo en este mundo globalizado es una decisión de costos, paso a explicarme:
    En argentina poseemos una de las mayores cuencas de agua dulce del mundo por lo que no resulta tan oneroso generar agua potable, en cambio en España se sufre mucho la falta de agua por lo que su precio está por encima del precio que ostenta el papel higiénico.
    Conclusión: No importa cuanto hayas cagado ni si sos culo sucio, lo importante es cuánto ahorraste.

  22. Ginger #56    21 abril, 2005 a las 1:08 pm

    ¡¡Tengo computadora otra vez!! Y pasó algo gracioso: el service de la pc estaba configurando mi máquina y cuando yo puse como página de inicio Orsai se quedó leyendo el post, me pidió que te avise que su padre vive en Barcelona y en su departamento tiene bidet argentino, así que te lo ofrece con gusto todas las mañanas (aunque me parece que el bar te queda más cerca que el barrio de este señor). ¿Viste que al final los comentaristas somos un servicio a la comunidad?.

  23. rebecca milans #53    20 abril, 2005 a las 6:57 pm

    creci en una casa con biblioteca en el baño y un maravilloso bidet, ahora sufro mientras reforman mi baño principal que también tendrá una biblioteca empotrada. en los hoteles ahora estan instalando unas mangueritas bastante efectivas pero es necesario tener un atril para poner el libro algo que alguna mente practica y sensible deberia diseñar pronto. yo de niña decia que a las ediciones de bolsillo les deberian decir ” ediciones del water “. una de mis mas reprobables constumbres consiste en llamar a mi mejor amigo cuando estoy en el trono, generalmente a una misma hora de la mañana y conversamos animadamente, cada uno en lo suyo con los sonidos de fondo del agua del water y del bidet de ambas casas. ahora que esta en argentina trabajando he vuelto a leer.

¿Desea algo más del sr. Casciari?