Disculpe, ¿me dice dónde hay un quiosco?

05 de febrero, 2007



Una familia ecuatoriana, marroquí, boliviana, rumana o peruana, cuando descubre que lo ha perdido todo, compra un pasaje de oferta y viaja a España para seguir siendo pobre en otro país. Una familia argentina, en cambio, antes de sucumbir económicamente, antes de caer en lo más bajo y hediondo de la indigencia, hace un último esfuerzo y pone un quiosco en su propio barrio. Lo último que hace un argentino antes de bajar los brazos no es buscar nuevos horizontes, sino endeudarse con un proveedor de golosinas.

Por ese motivo, y no por otro, en España no hay argentinos pobres. Quiero decir, no hay argentinos pidiendo monedas por las calles de Madrid, ni latinkings rosarinos en Barcelona, ni mafias porteñas, ni familias mendocinas que mandan a sus hijos a robar teléfonos, ni mendigos bandoneonistas, ni prostitutas de veinte euros que se llamen Carolina o Daniela. Hay pobres de casi todas las razas y colores, pero no argentinos. La razón es sencilla: los pobres de Argentina no emigran, mueren quiosqueros en sus propias casas, mueren alimentándose con golosinas caducadas y sin conocer el mundo.

En otros países se usa más el suicidio, el exilio, el alcoholismo o la degradación personal. Los argentinos tenemos un sistema un poco más extraño de asimilar el fracaso. Abrimos la ventana que da a la calle (en general la habitación del abuelo muerto), ocultamos la cama y la mesa de luz, llenamos el ropero de galletitas, alfajores y cigarrillos Jockey Club, y nos jugamos la última ficha a la mínima expresión del microemprendimiento: el quiosco propio.

Es una jugada extraña, porque lo que menos hace falta en Argentina son quioscos (hay uno cada ventisiete metros). Pero sin embargo siempre alguien supone que poniendo otro más no pasará nada malo. Algunos pocos están bien provistos, pero la mayoría son quioscos tan escasos como la creatividad de sus dueños, y solamente te ofrecen veinte o treinta cosas inútiles (en un buen quiosco debe haber, como mínimo, más de doscientas cosas inútiles). Y entonces ocurre que la frase que más utiliza un quiosquero novato es “de eso no tengo, pero me están por traer”.

Más de la mitad de los argentinos ha sido dueño alguna vez de un quiosco. Y el 98% de la población tiene un amigo que trabajó en uno. El quiosco forma parte de la vida diaria de los argentinos, mucho más de lo que nosotros mismos imaginamos mientras vivimos allí. Solamente nos damos cuenta de la importancia de los quioscos el día que emigramos y desaparecen de nuestra vista.

A España sólo se muda la clase media argentina: el joven profesional, el futbolista incipiente, el cantante malo pero honrado, el psicólogo mentiroso, el publicista sensible y también su novia, la modelo descerebrada. Pero el argentino pobre se queda en casa. Y la verdad es que esta tendencia nos está matando. A nosotros, digo: a los argentinos de clase media que vivimos en España, la ausencia de quioscos nos está dejando un vacío en el alma y otro, de dimensiones similares, en el estómago.

Como es por todos sabido, los argentinos no entramos a los quioscos por necesidad alimenticia, sino por angustia oral. Según un estudio, el ser humano que camina tranquilamente por la calle piensa en sexo cada ocho segundos. Los argentinos también, pero usamos los siete segundos restantes para fantasear con cosas rellenas de dulce de leche. Nuestro ritmo mental se comporta con esta cadencia:

…teta, cabsha, fantoche, shot, cubanito, concha, jorgito, milka, tubbi tres, tubbi cuatro, culo, aero blanco, minitorta de águila, teta, cabsha, fantoche triple —y vuelta a empezar.

Cuando un argentino pisa España por primera vez y recorre los bulevares sin rumbo fijo, descubre a los quince minutos que algo va mal, muy mal en su paseo, pero no atina a descubrir qué es. Es como caminar por las calles de un mundo paralelo, casi idéntico, pero con siete errores. ¿Qué es lo que me pasa—se pregunta el argentino—, por qué me vienen estas ganas de llorar? Al rato, descolocado su aparato digestivo, el recién llegado descubre el fallo: ha andado más de veinte minutos por una avenida y no se ha topado con ningún quiosco.

Por lo general, la primera conversación entre un argentino recién llegado y un español es la siguiente:

—Disculpe, ¿me dice dónde hay un quiosco?

—¿De periódicos? —pregunta el español.

—No, no. De cigarros, biromes, chocolatines, hilo de coser, alfajores, tarjetas de teléfono, cinta scotch, libros, tornillos, hojas cánson, planisferios, revistas, pelotas de rugby, linternas, ginebra bols, desodorante, helados, alcohol fino, café, panchos con savora y desinfectante para matar sapos.

El español indica como puede:

—Vamos a ver —dice—. Los cigarros los encuentra en el estanco, el hilo en la tienda, los libros en los supermercados, el helado en la heladería, la comida rápida en un burger, los tornillos y la linterna en la ferretería, las hojas y el mapa en la papelería, la revista en el odontólogo, el alcohol en los bares, las pelotas de rugby en Francia, y lo demás no tengo ni pajolera idea porque no existe.

—¿Y los alfajores?

—De eso por aquí no hay.

—¿Y entonces qué comen ustedes cuando van por la calle?

—Generalmente cosas con atún o con chorizo.

—¿Y dónde compran eso?

—En la panadería.

El quiosco es una de las costumbres argentinas más difíciles de explicar a un español. Es posible que te escuche con atención y más tarde te diga “ya, ya, entiendo”, pero en realidad sigue en blanco. Sólo se hace una idea fugaz, pero no puede ir muy lejos con la idea. Su estructura moral no concibe que en un solo sitio se puedan conseguir todas las cosas del mundo, a cualquier hora del día o de la noche. El español medio no comprende el concepto de síntesis, ni la urgencia de tener un antojo a las tres de la mañana.

Hay otras muchas costumbres argentinas que el español no comprende: el peronismo, por ejemplo; la televisión por cable, la palabra “prolijo”, el relato radiofónico de fútbol en donde el locutor entienda de fútbol, la ironía publicitaria, la autocrítica, el cine subtitulado, etcétera. Son todas nebulosas difusas en el cerebro ibérico. Pero la ausencia del concepto «quiosco» es, de todas sus taras, la más grave.

El día que el español conozca las ventajas de los quioscos es posible que se convierta en una raza entretenida. En vez de gastarse las monedas en las tragaperras y las horas muertas en los bares, comería más alfajores y descubriría que nadie puede ser dichoso en un país en el que al chocolate duro lo rellenan con chocolate blando.

Es hora de que los argentinos pobres de Argentina descubran que hay que instalar los quioscos aquí, en España, donde de verdad hacen muchísima falta, y no en el propio barrio, donde ya el nicho está saturado y en caída libre.

Somos miles y miles los argentinos que, en España, no sabemos qué hacer cuando caminamos por la calle. Vamos en ayunas a los trabajos, no tenemos envoltorios que tirar en la vereda, hace años que no nos robamos un encendedor del estante de abajo, lustros enteros sin leer el horóscopo del bazooka. Y lo que es peor: estamos a punto de olvidar el olor de la bananita dolca, que es peor que olvidar el rostro de nuestras madres.

Necesitamos de la pobreza de nuestros hermanos en desgracia, queremos volver a sentir el suave cosquilleo del sobreprecio de las cosas. Estamos dispuestos a consentir que nos den mal el cambio, queremos abrir nosotros mismos la heladerita de los conogoles y congelarnos los dedos. Queremos los bonobon derretidos del verano y los guaymallenes de fruta que nadie quiere. Queremos esos sánguches espantosos que vienen adentro de un plástico. ¡Queremos quioscos!

Argentinos pobres: hay un mercado enloquecido que está pidiendo a gritos un quiosquero en cada cuadra de España. Somos capaces de subalquilar nuestras propias ventanas que dan a la calle, y de pintar a mano para ustedes un cartel que diga «kiosko», las dos veces con k, con tal de que se incorporen a nuestras vidas europeas y nos llenen las manos de sugus, aunque sean todos de menta. No nos importa que bauticen a sus quioscos con la primera sílaba del nombre de sus tres hijos menores. Es más, echamos de menos esos nombres espantosos.

¡Aquí! ¡Aquí, en la madre patria, es donde estamos ansiosos y vírgenes de quioscos! ¡No allá, que hay muchos, sino aquí! Necesitamos hombres tristes, esposas despeinadas, adolescentes drogados y abuelos paralíticos que, con cara de hastío y de muerte en vida, nos vendan un paquete de cerealitas a través de una ventana.

Los estamos esperando, hermanos pobres; con los brazos abiertos, la sonrisa en la boca y los puños llenos de monedas de cinco, de diez y de veinticinco.


Hernán Casciari
lunes 5 de febrero, 2007

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171 comentarios Disculpe, ¿me dice dónde hay un quiosco?

  1. Ana #171    7 febrero, 2007 a las 7:33 pm

    Para Bart # 35: Savora es una marca de mostaza.
    Para Mariodom # 91: La única vez que tuve un antojo fue de Vauquita, suerte que había un kiosko en la esquina de mi trabajo, donde la conseguí. Yo no como nada por la calle, pero esa vez no me importó nada. ¡Como la disfruté! (Mi hija nació sin manchas, gracias a la Vauquita.)

    Me pasó de estar a dieta y perderme estrenos de muchas golosinas. ¡Qué enferma me hacía sentir!
    ¿Alguien recuerda las Rellenitas Chunky? Hace no mucho las conseguí por milagro.

  2. Flor Anderson #170    7 febrero, 2007 a las 7:31 pm

    Hace mucho que no dejo comentario (muchisimo), pero fiel te sigo leyendo,…y la puta madre, será posible que cada vez que termino de leerte siempre diga lo mismo?:…”Que hijo de puta”.
    Te mando un beso enorme,
    Flor.
    P.D: Lei “Jorgito” y “Guaymallen” y casi me morfo el mouse….
    P.D 2: Estoy embarazada de nuevo!!! (se viene el 4to Anderson…vieja y peluda nomas!).
    Besos para tutti,
    Flor

  3. Ana #168    7 febrero, 2007 a las 6:57 pm

    Como dice Florece en el #138: convertí esto en una tetralogía y escribí (como prometiste) sobre las batatas. ¡Suerte que al leerte tenía a mano un Jorgito!

  4. Gonzalo #167    7 febrero, 2007 a las 6:49 pm

    ..teta, cabsha, fantoche, shot, cubanito, concha, jorgito, milka, tubbi tres, tubbi cuatro, culo, aero blanco, minitorta de águila, teta, cabsha, fantoche triple

    Tendre un cerebro que solo entiende el humor “a lo corona” pero este me causo mucho. Genial como siempre

  5. Laura #165    7 febrero, 2007 a las 1:06 pm

    ¿No hay allternativa de quiosco? ¿Un garrapiñero? ¿Un vendedor ambulante con alguna galleta vencida?
    Lo que decis es verdad, a veces me da miedo preguntar si tienen 100 gramos de mortadela porque capaz que de por ahi atras sacan un poco!

  6. Lola #164    7 febrero, 2007 a las 10:52 am

    En Barcelona se puede encontrar yerba de varias marcas,alfajores habana,bananitas dolca,vaqueritas y alguna cosa más en un comercio que está en la calle Rocafort antes del cruce con gran Vía.

  7. IVAN TCHAKOFF #163    7 febrero, 2007 a las 5:46 am

    Yo no sé si GK en su comentario #18 está riéndose de nosotros, esperando que alguno caiga y lo corrija. Realmente no sé si hizo una broma o es bobo de verdad. Los kioscos son como una calesita de cemento que no da vueltas, y sirve para que los novios se declaren su amor una tarde otoñal, o para que una orquesta desafine al aire libre un domingo frio y soleado. Esa es la acepción que le dio Dardo Rocha a la palabra, y por eso mismo deben estar ubicados en las plazas. Los otros kioscos, que son de los que estamos hablando acá, se pueden poner en cualquier lado, chabón.

  8. Pesimista Necesario #162    7 febrero, 2007 a las 4:31 am

    Me emocioné. Estuve viviendo en España 8 meses, no aguanté y volví. Vivo en el sudoeste de la Capital Federal, en donde no pasan ni los colectivos, ni hay quioscos abiertos a las 3 de la mañana porque los chorean, los matan y se los cogen.
    Casualmente hoy, hablando con mi suegra, le comentaba que tenía ganas de mudarme e irme para el lado de Caballito o Corrientes… mi frase fue: “ahí salís a las 3 de la mañana y tenés un quiosco!” Es por eso que no podía creer lo que leía recién.
    Te mando un abrazo de exiliado arrepentido.

  9. mirza #161    7 febrero, 2007 a las 4:02 am

    “Necesitamos hombres tristes, esposas despeinadas, adolescentes drogados y abuelos paralíticos que, con cara de hastío y de muerte en vida, nos vendan un paquete de cerealitas a través de una ventana”

    me gusto casi todo menos esta parte nose osea aggg no me gusto…

  10. Julieta #160    7 febrero, 2007 a las 1:18 am

    Che… posta, deberíamos mandarte un par de bananitas dolca, de las heladas y de las comunes,y un par de macanos… que son lo mejor del planeta! dulcedeleche+chocolate!!!
    ORGÍA GASTRONÓMICA!

    besos!!
    Julieta

  11. Julieta #159    7 febrero, 2007 a las 1:05 am

    —…teta, cabsha, fantoche, shot, cubanito, concha, jorgito, milka, tubbi tres, tubbi cuatro, culo, aero blanco, minitorta de águila, teta, cabsha, fantoche triple —y vuelta a empezar.

    Me morí de risa cheee!
    Bueno compañero argentino, mi más sentido pésame por los kioskos… espero que pronto llegue alguien, un visionario que sepa ganarse el corazón de todos los españoles poniendo un gran gran kiosko.

    Tengo que comentarte que encima, hace ya 2 veranos, “Arcor” sacó una nueva línea de helados, sisi.. ahora la minitorta águila en helado, los chocolates tofi y block en helado,y muchisimas muchisimas cosas más! Los venden en todos los kioskos, y en los nuevos “Kiosokos-minimercados” de Arcor, que son la gloria de los dulces!

    Mucha suerte!
    Julieta.

  12. euge #157    7 febrero, 2007 a las 12:48 am

    hernan: mira que me hiciste reir hoy! Lei tu trilogía, y la verdad te juro te juro y re mil juro que te entiendo.
    Yo llevo 8 años viviendo en México, y acá también llegó el dulce de leche de la lechera, pero no en envase con práctica válvula anti goteo, acá en la tierra del nopal (un hoja de cactus, y se la comen, por suerte le quitan las espinas, pero te juro que se lo comen!!!!) aca el ducle de leche viene en lata. Y recién hace 3 años que llegó esta “novedad”… y mira que en México habemos argentinos somos un toco también, de los que llegaron en los 70 exiliados y los que llegaron después de la crisis.. pero cuando yo lleguè, o te pasabas horas meneandole a la leche en el fuego o tirabas a la basura ollas oxidadas.
    De la carne, ni te cuento… le llaman parrilla a una cosa de metal donde ponen el carbón para que prenda y meten la carne a quemarse con el fuego a todo lo que da junto a las hojas de cactus.
    Se necesita una sierra electrica para cortarla o ponerla 3 horas a ahogarse en cerveza pa que quede algo suave.
    Y los kioskos… como los de allá no hay. Aca te venden dulces con chiles, chicles con chile, chocolate con chile, todo es chileeeee… una de las golosinas predilectas de los chicos mexicas son unos sobrecitos que traen chile en polvo!!!
    Me querès cómo pueden comerse algo que les provoca gastritis a los 10 años y no un maravilloso alfajor???
    Bueno eso, que no sólo en España existe un complot contra los argentinos…
    me hiciste reir mucho…
    Gracias por tu relatos, haces que se este mas cerca de las pampas…

  13. Laura Parodi #154    6 febrero, 2007 a las 10:45 pm

    Hernán:
    Si bien lo pienso y me pone triste… Saco una conclusión positiva sobre la falta de kioscos:
    ¡¡¡como bajaría de peso!!!
    (eso de “esquivá los Kioscos”, en mi caso, es 100% verdad)
    ¡¡¡Hay que ser muy pervertido para comer atún por la calle!!!
    No me bancaría ni mi propio aliento… sin embargo, el dulce aroma de las golosinas…
    puede enamorar a cualquiera…

  14. Sex Luthor #152    6 febrero, 2007 a las 10:31 pm

    Nosotras, de quioscos, sabemos un rato: de hecho, los rellenamos! Si quieres saber de qué, visítanos.

    Y oye: cómo es que tienes tantos, tantos, tantísimos comentarios?

    El Equipo T

  15. sum #151    6 febrero, 2007 a las 10:24 pm

    Loooco!!! Cuando tengo que parar a tomarme un café con leche con una “pasta” a eso de las 11 a.m, mientras circulo por las callecitas de mi “querida” Madre Patria… Es porque antes dí miiiiil vueltas buscando un quiosquito donde “el groncho” me venda un paquete de galletitas Mellizas, o en su defecto unas Rumba o unas Amor… Y NO ENCONTRE NI UNO!!!

  16. Santiago Osores #150    6 febrero, 2007 a las 9:35 pm

    Muy buen texto Hernan. Las golosinas son parte de nuestra idiosincrasia, y muy creativo lo de exportar los quioscos, acá en capital hay tantos , que mejor sería que vayan pensando en ampliar el negocio.

  17. karma #148    6 febrero, 2007 a las 8:21 pm

    Ezequiel sí, de hecho los pico dulce son el único alimento que integra la canasta básica, que está como en 900 pesitos por mes para una flia de 4, lo que te da más o menos un promedio de 7 pico dulces por día per cápita.. no será muy balanceada la dieta pero el número le cierra “prolijito” al gobierno 🙂

  18. Ezequiel #147    6 febrero, 2007 a las 8:00 pm

    Hace un par de días atrás, iba en el auto con gente camino a un boliche acá en Carlos Paz, y paramos en un am/pm de la YPF. Compramos puchos, y se me dio por comprar chupetines “pico dulce”. Sabés cuanto me los cobraban a cada uno??? 1 peso hermano!!! Miré al empleado y me tenté muchisimo… le dije QUÉ??? Un pico dulce un sope?? están de la cabeza!! Así que me fui sin pico dulce. Una estafa a dos manos.
    Si tenes la suerte de encontrarlos allá cuánto te fajarían?? Dónde quedó el tiempo en que a lo sumo costaban 30 ctvos???
    Los pico dulce entran en la canasta básica familiar que mide mensualmente el gobierno??

  19. FACU #146    6 febrero, 2007 a las 7:44 pm

    LEJOS, PERO LEJOS, el mejor texto que leí desde hace mucho… estuvo todo bien con los metalampos y esas cosas, pero estaban faltando éste tipo de escritos, por los que justamente me enganché en Orsai.
    Cambiando de tema, es increíble cómo esas cosas que son tan cotidianas para nosotros, como la invasión quiosquera (kioskera, o como quieras decirle), el dulce de leche o el asadito del domingo se extrañen tanto…. o en otras palabras, creo que esta serie de textos que escribiste nos dejan la lección que muchos tratan de hacernos entender, pero de forma más sutil aunque no menos contundente: aprendamos a valorar lo que tenemos, mientras lo tenemos, y no al momento de perderlo.
    Saludos, aguante Argentina, y seguimos leyendo…

  20. karma #145    6 febrero, 2007 a las 7:42 pm

    No intenten convencerme de que todo eso que mencionan como similares y derivados son lo mismo que un Kiosco, si no dice kiosco no lo es!!!
    Por más sumisión en la pobreza creo que jamás podría poner uno.. hay que ser muy guapo y “prolijito” para encontrar algo en segundos en semejante amontonamiento de chucherías..

  21. DudaDesnuda #144    6 febrero, 2007 a las 7:33 pm

    Te informo que hay una red de farmacias, “Farmacity” que están abiertas hasta las doce de la noche (dicen 24 Hs. pero no lo pude comprobar), te venden hasta la abuela y en las cajas tenés todo tipo de golosinas. Sí, también Bananitas Dolca y son muy prolijitos.
    Los quioscos que están por Bernardo de Irigoyen, te juro, no están atendidos por pobres. Ni hablar los de Florida o Corrientes. Es más, el turro que tiene un quiosco frente mi casa (Flores) se da el lujo de cerrar a las diez de la noche, el muy desconsiderado…

    Besos prolijos.

  22. Eliseo #143    6 febrero, 2007 a las 4:26 pm

    Me aburroooooooooooo…

    Hernán,
    eres un crack!!! Un genio!!!

    Pero utiliza la energía para otra cosa que no sea llorar…

    P.D.
    el españó que se habla en España tiene también sus matices…

    un desprolijo es un guarro…

    Y por ejemplo la expresión “¡Pero, qué prolijito que sos!” se traduciría por “¡Pero, qué mariquita que eres!”

  23. pacoachaval (junior) #142    6 febrero, 2007 a las 3:16 pm

    Muy bueno Hernan!! mi viejo me comento de tu blog, cada vez que hablamos me comentaba alguno de tus articulos. hoy “hueveando” en el laburo me lei como 15 articulos. A este ritmo de hueveo para el viernes los leo todos jeje.
    La verdad nunca se me cruzo por la cabeza que no existen Kioscos en España. Cuando viaje a Inglaterra pongo un “Kiosk” o MiniMarket jeje
    HORACITO

  24. angel #141    6 febrero, 2007 a las 2:33 pm

    quiosco…cuando fui a Grecia aprendi dos palabras…una era “malaca” que quería decir pajero y la usan para putearse entre automovilistas…la otra es “quiosco”…me pareció raro que los argentinos hablemos en griego sin saberlo… a la vuelta de mi casa en Wilde había un quiosco que lo atendia un griego…toda una redundancia…era como ver a los gallegos en los almacenes o los ponjas en las tintorerias…igualmente ahora se llaman “maxiquioscos” y podes encontrar de todo…inclusive hasta los recuerdos. Casi como en este blog.

  25. Rosana de Valencia #140    6 febrero, 2007 a las 2:24 pm

    Lo que más jode esno tener la comodidad del quiosco, ya no nos podemos quejar porque tenemos muchos productos argentinos, lo que pasa es que hay que ir a buscarlos al hipermercado, en Carrefour hasta tienen unos alfajores de maicena espectaculares!

  26. Konectada #138    6 febrero, 2007 a las 12:55 pm

    Hernan,

    Obviamente no es lo mismo, pero en lo que encuentras el kiosko podras acercarte a algun “colmado” dominicano de los que si se que hay en Madird, por que los dominicanos no pudieron sobrevivir sin ellos. El colmado o su version mas moderna el “colmadon” es el mismo principio del kiosko solo que hay mucha mas bebida alcoholica, musica alta y sazones para la comida. Lo que es mas tienen delivery.

  27. ana #137    6 febrero, 2007 a las 10:36 am

    Todas sensaciones que los argentinos en España conocemos, por no decir los que alguna vez tuvimos el placer infantil de vender evanol desde atrás de las rejas, en el kiosco de la abuela… Ahora, la verdad sea dicha, en España sí que hay esas tiendas de “alimentación”-chinos (en Madrid) y de algún otro lugar del Lejano Oriente (en Barcelona)- que se acercan bastante al concepto del ‘de todo un poco’, incluso ofrecen golosinas (no hay, por supu, ni guaymallén de frutas ni bananitas dolca). Y en la Gran Vía de Madrid hay un auténtico kiosco argentino 24 horas (no sé tampoco si se llama LuMiSol, pero bueno, para el caso es lo mismo)… que vende alfajores, ginebra bols, yerba, biromes, dulce de leche mardel y mecheros bic…. Perdón… ¿cómo era que se llamaban en Mar del Plata? ahhh… sí, “polirubros”… Saludos, grazie

  28. LUNUNA #136    6 febrero, 2007 a las 9:58 am

    En la renfe, solo algunos de encendedores o biromes, pero pocos. Si te agarra hambre en el trayecto Cornellà – Vilafranca del penedés, agua y ajo. Mantecol si, en locutorios y bolichitos argentinos (bananita dolca tambien) a un euro

  29. bestiaria #135    6 febrero, 2007 a las 7:15 am

    seburu:
    Sí, es melamina de haya, no “madera clarita” (de madera no tiene nada, es laminado plástico y el haya es feísima) y hay empresas de equipamientos comerciales que hacen todo el mostrador y las carameleras. Todo bien horrible y cache, como esos que ves en las esquinas. Ves todo igual porque es de lo mas barato y standard.

  30. Leos #133    6 febrero, 2007 a las 3:44 am

    Me encanto lo que escribiste, me siento totalmente identificado con eso de que mientras caminas pensas en que cosa rica te podes comprar en el quiosco!
    No se que haría sin quioscos y no me imagino la vida sin bananitas dolca o bocaditos Marroc. Así que a España no me voy a vivir ni en pedo, a menos que sea para ponerme uno.

    saludos
    Leo

  31. alicant4ever #132    6 febrero, 2007 a las 1:54 am

    En España si existen quioscos lo que pasa es que las cosas que ofrecen difieren un poco de las que se comercian en la Argentina, aunque si vas a una tienda de esas llamadas “24 horas” encontrás un sinfín de cosas más que en un quisco argentino e inclusive productos Made in Argentina entre otras nacionalidades.
    Prueben los residentes en el estado español a comprar en un 24 horas lo malo de estos lugares es sin duda el precio un poco desorbitado pero por el resto “migliores” que los argentinos….
    “prolijo” significa aseado, pulcro. de buen aspecto.
    Y sobre el fútbol y sus comentaristas el Andrés Montés de la cadena española la Sexta es un caso excepcional sus comentarios sobrepasan sobremanera al fútbol y van mas allá de la metafísica de los deportes hacia lo desconocido y sorprendentemente divertido e hilarante o aburrido y cansino según como se quiera mirar…

  32. Hitos #131    6 febrero, 2007 a las 12:48 am

    Donde vives tu Hernan, ¿que no hay quioscos? Cuando llegó la moda de las tiendas “Todo a 100” la idea ya estaba resuelta por los quioscos. Mi padre puso un quiosco cuando la cosa se puso fea en casa. Pero bueno , cambiando de tema, estoy totalmente de acuerdo contigo en los comentarios en la rádio que no saben de futbol. Cuando me casé apareció como daño colateral escuchar los comentaristas de deportes en la cama, ahora todas las noches me acuesto con mi santo y el de la morena. Mi santo se duerme antes te terminar la sintonía de comienzo del larguero y yo me lo trago casi enterito. Echo de menos cuando se hablaba de verdad de deporte y le tengo una manía al de la morena que no me deja dormir. Hoy la radio no funciona y no pienso hacer nada por arreglarla.
    Me encantó tu artículo pero no estoy de acuerdo con eso de que no hay quioscos en España, acercaté a un barrio o a cualquier pueblo y verás.
    Besos (que largo me salió esto)

  33. Española #130    6 febrero, 2007 a las 12:17 am

    Uyyy, me parece muy bonito lo que decís, muy bohemio e incluso romántico con un toque de nostalgia. Pero, ¿vender cosas como caramelos ya malos no es insalubre? No entiendo vuestro concepto de kiosco. Aquí lo que hay son tiendas abiertas 24 h que puedes comprar desde comida del perro hasta bombillas, lo que viene a ser un supermercado vamos. Y bueno, los fines de semana, y dependiendo de cada ciudad está “el mercaillo” que ahí si puedes encontrar de todo. Y no os engañeis, que lo que dice hernán está muy bien y muy bonito, pero dudo mucho que un ayuntamiento deje la venta ambulante y sin el control de sanidad, a no ser claro, que pongais un kiosco en toda regla con su licencia de apertura y todas esas cosas que son solo un sacadineros. Si fuera así de fácil y con el paro que hay en España más de uno nos habríamos puesto a vender cosas. Saludos desde España!

  34. Haffner #127    5 febrero, 2007 a las 11:15 pm

    1 Hay en la Madre Patria vendedores ambulantes-lease kiosko movil-en la RENFE como existian en el trayecto Constitucion-La plata,vendiendo alfajores Capitan del Espacio,herramientas varias y peines Pantera?

    2 se consigue el Mantecol en Catalunia?

  35. Javier #126    5 febrero, 2007 a las 10:01 pm

    Aguanten los sugus de menta loco, si no les gustan, me los guardan pa’ mi…..
    Che, así que no hay kioskos???? Y como hacés tipo 2 de la matina, cuando te pega el bajón??? Avisame, porque si lo de los alfajoes es cierto, me pongo a hacer ya una colecta para mandarte un container de guaymallenes triples………

  36. chikarkas #125    5 febrero, 2007 a las 9:17 pm

    Según yo estuvo muy bien la descripción de los kioskos argentinos y su importancia para los argentinos. Eres bueno para engancharlo a uno con tus descripciones de ese tipo Hernán. Es difícil no dejarse envolver por la carga emotiva y 100% personal que contienen.

    Pero creo que eso de que los españoles tienen una necesidad de la que no se han percatado y que tus compatriotas en problemas tienen una oportunidad solo era un medio. Supongo que amas a tu país y te gusta compartir el porqué, como en el monólogo de la película que mencionan algunos participantes.

  37. fede o #123    5 febrero, 2007 a las 8:55 pm

    es que si es una trilogía pasa a otra categoría.

    tenemos a george lukas con star wars.
    tolkien!
    bleu, blanc y rouge.
    jota jota, mostaza y el beto.

    y a hernán con su reivindicación gastronómica.

  38. dispuestoairme #122    5 febrero, 2007 a las 8:47 pm

    ESTA ES UNA HISTORIA REAL:
    Vivo en un pueblito, antes de que mi jefe me echara le alquilé el ciber y como no había movimiento a toda hora le adjunté un Kiokito. No me va tan mal, pero el mes pasado me fui de vacaciones y vendí casi todo y no recuperé.
    Sólo me queda (ademas del cartel que da vuelta con el viento con la palabra Kiosko en letras fluor) Guaymallen simple negro, Jorgito de fruta, Turrón de 0,25 Misky, Rocklets de 1 peso, Hamlet Blanco, Fizz super picantes, Menthoplus, Topline y beldent, Puchos: sólo Parisiens, Fosforos, velas, alikal, bayaspirina, curitas, gomitas de eucaliptus y de colores, Opera, Sonrisas, Vocación, Tulipán, Encendedores de 0,50, Criollitas y Surtido Blagley….. ahhh y velas La Ranchera.
    Voy a ver si levanto cabeza y compro algo más, pero crujo de seco!!!!

    Saludos Hernán (va para la revista) muy bueno!!!.

    maito

¿Desea algo más del sr. Casciari?