Escenas de amor

08 de marzo, 2016



No me gustan las escenas de amor en público por algo que le pasó a un amigo de la escuela a los doce o trece años. Se llamaba Gastón Cupi y me encantaba que me invitara a tomar la leche a su casa: era siempre una aventura. En mi casa todo era normal; Chichita y Roberto eran bastante adultos, o habían madurado pronto, y yo no les podía hablar de cualquier tema, ni mucho menos hacerles cierta clase de chistes. En cambio los padres de Gastón Cupi todavía no habían madurado tanto, eran viejos de treinta y pico pero parecían más jóvenes.

Escuchaban otra música y compraban otros muebles. Mis padres tenían muebles aburridos, marrones y bastante comunes. Los padres de Gastón tenían sillones de colores y mesas bajitas y velas prendidas. Mis padres oían a Palito Ortega. Los padres de Gastón escuchaban a Spinetta. Y además eran muy graciosos. No graciosos entre ellos y serios con el hijo, como en algunas familias, sino graciosos entre los tres. Se pasaban el día haciéndose chistes.

Me encantaba ir a esa casa.

Gastón Cupi, mi compañero, le sacaba la silla a la mamá para que se cayera de culo al suelo, el papá se ponía sangre con ketchup en la cara y se tiraba por las escaleras para hacerse el muerto, la mamá abría la boca y mostraba la comida masticada en la mesa para que los otros tuvieran arcadas, y terminaban siempre los tres muriéndose de la risa. Ellos mismos le decían «escenas» a esas actividades que hacían. Y empezaban con cualquier idiotez.

Por ejemplo, una vez descubrieron que Gastón no soportaba ver cosas de amor en la tele, ni oír cosas de amor: se tapaba los ojos, giraba la cara, o se iba del comedor haciendo «puaj» con muchas jotas. Estaba justo en la edad donde el amor da un poco de asco.

Cuando descubrieron esto, los padres de Gastón Cupi empezaron a hacer escenas de amor a propósito. Se decían cosas cursis en la mesa, como por ejemplo «te amo tanto, mi pedacito de canelón con salsa» y Gastón cerraba los puños, y apretaba los dientes, y revoleaba los ojos para todos lados. Un poco porque le daba repugnancia en serio, pero sobre todo para hacer reír a su mamá y a su papá.

Cuanto más romántica era la escena, más escándalo hacía Gastón.

El juego era solamente eso: ver quién inventaba la escena de amor más ridícula, y ver cómo Gastón se hacía el incómodo al verla.

Tenían muchas otras escenas, pero «las de amor» eran las más divertidas cuando Gastón tenía doce o trece años.

Con el tiempo Gastón se aburrió, o se quiso hacer el superado, y empezó a mirar las escenas de amor sin poner ninguna cara. Entonces los padres redoblaron la apuesta: se daban besos en la boca con lengua, o el papá le decía a la mamá «ay, qué lindas tetitas que tenés», o ella se hacía la sexy, y Gastón volvía a hacer caras y a decir «puaj» con muchas jotas.

Siempre fueron los tres muy graciosos.

Una vez estaban en una pizzería que queda en el centro del pueblo donde vivíamos todos. La mejor pizzería, siempre muy llena de gente en las mesas de la calle. Los padres de Gastón empezaron un escena de besuqueos, pero él se quedó con cara de piedra, sin mostrar asco ni nada.

El papá ya tenía una idea para cuando pasara eso. Se acercó a su hijo.

«Dame un beso en la boca, Gastón, te amo con mucha locura», le dijo, y la mamá escupió la cocacola por la nariz de la risa que le dio.

Gastón también quería reírse, pero se aguantó. Fue tan bueno el chiste del padre que, como premio, Gastón puso una tremenda cara de asco, como de chupar limón. Cuando la mamá fue al baño a limpiarse la mancha de cocacola, no vio que en la mesa de atrás comían pizza dos policías. Gastón y su papá tampoco los vieron, porque seguían metidos en sus personajes:

«Dame un beso en la boca, quiero tu lengua en mi esófago», decía el padre, y le agarraba la cara al hijo con las dos manos, acercándole la trompa. Para peor, el papá de Gastón era barbudo.

Y Gastón, concentrado en su papel, gritaba:

«¡Me da asco, señor, qué pretende usted de mí!».

El chiste hubiera sido genial, pero los dos policías no conocían las escenas de amor de la familia Cupi, y como pensaron que Gastón estaba en peligro de verdad, uno de los policías desenfundó su arma y el otro se tiró encima del papá de Gastón para meterlo preso. Fue un desastre.

Cuando la mamá volvió del baño vio a su marido con las manos contra la pared, un montón de gente alrededor haciendo que no con la cabeza, y a Gastón gritando:

«¡No le hagan nada! ¡No es un extraño, es mi papá!».

Esa explicación hizo enojar todavía más a los policías. ¡Cómo un padre va a querer besar en la boca a su propio hijo! Y esposaron al papá de Gastón. La gente empezó a mover la cabeza más fuerte y decían todos «qué barbaridad» como si fueran palomas.

La mamá llegó jadeando del baño:

«¡Estamos los tres de acuerdo!», dijo, «¡es una cosa que hacemos siempre!».

Al oír eso, uno de los policías dio un paso al frente y esposó también a la mamá. Gastón miraba todo llorando:

«¡Mis papás se besan solamente entre ellos, a mí no me besan nunca!», gritó el chico.

Y todas las palomas dijeron «ohhhh» con grandísima compasión, y miraron con mucha más rabia a los padres.

Gastón no sabía cómo explicarlo mejor:

«¡A veces papá le toca las tetas a mamá adelante mío, pero es para que me dé asco, es un juego que tenemos!», sollozó.

Y eso fue la gota que colmó el vaso. De pronto se levantó una señora que estaba en la pizzería y dijo, mientras mostraba una credencial:

«Soy asistente social, hay que llevar a este niño a un orfanato… ¡urgente!».

La señora se acercó a Gastón, lo envolvió entre sus brazos para que no tuviera frío, y mientras los policías metían a los papás en un patrullero, la señora le dijo a Gastón:

«Vos no te preocupes por nada, mi vida», y le dio un beso lleno de ternura, y de maquillaje, y de restos de pizza cuatro quesos.

Y ese beso a Gastón sí le dio muchísimo, pero muchísimo, pero muchísimo asco.


Hernán Casciari
martes 8 de marzo, 2016

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113 comentarios Escenas de amor

  1. Gonzalo Pereira #60    14 abril, 2016 a las 3:13 pm

    Que historia de mierda gordo! igual te banco. Un saludo, te escucho siempre en perros de la calle.

    PD : Si no te molesta, podria mostrarte algo que escribió mi viejo sobre la sociedad a los 19 años? Él tiene ahora 54 y la verdad me sorprendió porque es una persona que nunca estudió. Me lo mostró hace poco.

  2. Leonardo I #57    1 respuesta12 marzo, 2016 a las 7:53 pm

    Hernán che estuve pensando en pedir el mangaso, ahora que estas más flaco, ¿no querés donar tu ropa vieja? de paso publicitamos ese cuento que no te gusta.

  3. El toti #52    1 respuesta10 marzo, 2016 a las 12:24 am

    “el otro se tiró encima del papá Gastón para meterlo preso. Fue un desastre. “
    te comiste un “de”….
    sería “el otro se tiró encima del papá de Gastón para meterlo preso. Fue un desastre. “
    ojalá no tenga sal.

  4. Kevin Batalla #51    2 respuestas9 marzo, 2016 a las 9:31 pm

    Siempre me llamaron la atención los padres que saludan a sus hijos chicos con un beso en la boca. Es decir, hay gente que realmente lo hace, y para peor es mucha.
    El interrogante que me surge cada vez que veo esta escena es: ¿Si estos padres besas a sus hijos en la boca en público, qué harán cuando están en privado?

    1. magavie saulado    20 abril, 2016 a las 4:51 am

      lo mismo, Bolo, lo mismo
      hay gente que tiene la misma actitud en público y en privada
      y, evidentemente, una mente más sana que la tuya

  5. Doctor G #50    2 respuestas9 marzo, 2016 a las 3:29 pm

    Voy como el conejo de Alicia, muy taaaarde. ¡Cómo se me pudo pasar el martes!
    No me gustan las escenas de amor en público, pero no tengo la excusa de Cupi (y eso que pasé muchos papelones con mi familia), creo que es de vieja nomás. Pero igual ¡viva el amor!

    1. Pocholo DeGreit    1 respuesta9 marzo, 2016 a las 4:03 pm

      Doctor G, cuanto hay de cierto en que te besuqueas con todo el mundo, con Rafie, con Al con Leo, con ese cojo de 32, con Gil, con Bernardo, con Cliff……??

        1. Pocholo DeGreit    1 respuesta11 marzo, 2016 a las 4:41 pm

          Esta bien, te creo, PERO MI METRALLETA NO, ahora de rodillas y dime que me amas. Tal vez sea un demente, pero te creo. Por eso voy a dejarte ir. Y para antes de que cuente 3 quiero que quites tu horrenda, coqueta, mentirosa y traicionera cara de mi vista. UNO, DOS, PRRRTFFRRRR! TRES, Feliz navidad inmundo animal PRRRFFTRFF y feliz año nuevo

  6. elgomes #48    9 marzo, 2016 a las 10:09 am

    Los de más de cuarenta, sabemos que ese amor, impúdico y ordinario, existe. Puede verse aun en cines, portales y estaciones.
    Pasa de largo, no va a nuestro nombre.
    Nos atraviesa sin ningún efecto, sin el vértigo aquel.
    No tiene nada que decirnos ni nosotros a el..

  7. Esteban Gonzalez #46    9 marzo, 2016 a las 6:29 am

    Hace rato que te vengo leyendo hernan por que mi hno me rompía las pelotas que lea tus cuentos por que estaban bueno.. de ahí empece y hasta hoy cada ves que tengo un rato leo nuevamente los cuentos que ya he leído (al menos tres veces) y me sigo riendo anticipándome a la lectura inclusive (como un idiota)
    Ayer me llama mi hno me dice que vas a estar el 16 de marzo en BS. AS., le dije hay que conseguir la entrada, me contesta -tranqui cachito ya tengo dos-.
    Así que el miercoles te voy a ver por primera ves y con mi hno.. Se me va a hacer largo el fin de semana. Cuidate abrazo…

  8. nicobonder #44    9 marzo, 2016 a las 2:29 am

    Nada peor que una escena cursi en público. Puajjj, y pior si es de los progenitores de uno. Por suerte no tuve que soportarlo. En público, mi viejo solo le hincha las pelotas y mi vieja solo reniega

  9. Matias Fernandez #42    1 respuesta8 marzo, 2016 a las 7:21 pm

    Pri.
    Habiendo tanta gente en las mesas de la calle de la pizzeria, me obligo pensar que era un día caluroso. La escena de la asistente social abrazando a Gastón para que no tubiera frío me llevo a esas peliculas yankis donde cada vez que los de bienestar infantil se llevan a un chico o los bomberos lo sacan de un incendio, (que vendrian a ser situaciones analogas) los tapan con una frazada, siempre, asi halla 40° a la sombra.
    Mi vieja solia decirme que me abrigue cuando ella tenia frío. Tambien solia despertarnos los sábados con musica (si se le puede decir así a Luciano Pereira) a todo lo que da y gritando “ARRIBA ARRIBA QUE EMPIEZA EL DÍA!!!”… Luego se enojaba mucho porque mi hermano y yo nos levantabamos de mal humor ya que ella siempre nos despertaba “alegre y con buena honda”…
    Viendo esto solo queda reflexionar sobre la subjetividad de las situaciones, o mas bien la subjetividad misma, qur puede alcanzar un nivel tan alto, que hace que sea igual de entendible reaccionar riendo o condenando al infierno del estigma social a una persona .

      1. Matias Fernandez    2 respuestas8 marzo, 2016 a las 8:05 pm

        Perdone usted señor Monteagudo pero mi madre suele confundirse con la marca de motos. Usted no estaba presente pero creame que cuando ella decia enojada que nos levantaba alegre y con buena onda y nosotros siempre nos levantabamos de mal humor, lo decia muy ofuscada y a los gritos, marcando mucho la “H”.

        1. THEVILLACRESPORKER    1 respuesta8 marzo, 2016 a las 10:02 pm

          Che, si nos empezamos a corregir entre nosotros estamos en problemas. No seamos tan vigilantes. Al único que hay que corregir es al ex Gordo. No se desenfoquen, por favor. Gracias.

  10. El toti #41    2 respuestas8 marzo, 2016 a las 6:20 pm

    Che al margen…. que buen afiche el de la obra!!!
    imprimítelos gordo y sorteá uno por función!!!
    dale rata que sino te volvemos a reclamar cajita feliz de la segunda temporada orsai, calco para termos y descuento en el boliche de comequechu que al día de hoy uso de señalador para los libros de Bucay.

    1. elgomes    9 marzo, 2016 a las 10:27 am

      La cara de Hernan en la foto (que parece más un “robado” que un posado), es digna de análisis.
      En el cerrar de mandíbulas hay panico pero también resignación estima en la mirada. Recuerda obviamente al magnífico relato del pibe que arruinada las fotos (cuando pensaba que no arruinó la ultima).esa paliza épica con sus prolegomenos aun me hace reír.

      Pd: ojo Chichita, me parece que si le das en la cabeza, cuenta como daño psicológico. 😀

    1. Doctor G    9 marzo, 2016 a las 3:34 pm

      A mí me caen simpáticas, pero tengo una amiga que las odia y dice que cada vez vuelan más bajo para acabar con nosotros. Tampoco las podemos culpar…

  11. Sergio Simionato #35    8 marzo, 2016 a las 4:08 pm

    Gracias Gordo querido. Ya sé que los elogios de aduladores te gustan menos que las aprobaciones menores de críticos empedernidos, pero así es la vida. Cuando ando por la calle en Urquiza o Saavedra agudizo más la vista a ver si se te veo. Igual, nada de besos.

  12. Marce #33    8 marzo, 2016 a las 3:52 pm

    “Y además eran muy graciosos. No graciosos entre ellos y serios con el hijo, como en algunas familias, sino graciosos entre los tres.” es la definición de mi familia como hija y como mamá.

  13. erica hut #31    8 marzo, 2016 a las 3:33 pm

    Me encanto…y te odio.no deberías gustarme…llegue acá y te probé por primera vez hace 3 años porque esto lo leían mi novio y su es…no me podes gustar…te odio…

  14. Candelaria Espinal #29    5 respuestas8 marzo, 2016 a las 3:14 pm

    No fui amiga de Cupi pero creo que no hay nada que me incomode más que ver a una pareja intercambiando saliva en un medio de transporte. Y si hacen ruido es peor.

    1. edu    9 marzo, 2016 a las 4:37 pm

      fui a tu blog y leí un cuento y me encantó. tiene razón el toti. el tema es que la incomodidad esa que decís es porque no querés mirar pero no podés dejar de mirar. bah, a mí me pasa.

  15. Federico Riveiro #27    1 respuesta8 marzo, 2016 a las 2:44 pm

    puaajjjjjjjj!!! los besos con muzarela de una vieja pintarrajeada son peores que los de un papá barbudo. Asquerosamente divertido el trauma del joven Cupi…

    1. Matias Fernandez    8 marzo, 2016 a las 8:27 pm

      Cuando era chico tenia una vecina gorda con un lunar con pelo que pinchaba en la pera y el bozo siempre transpirado. Mis viejos, que siempre lucharon para que sea un pibe bien educado me obligaban a saludar a todo el mundo con un beso en la mejilla. A MI HABLAME DE TRAUMAS!

  16. Fernando Butti #26    8 marzo, 2016 a las 2:28 pm

    Me acuerdo que este cuento lo escuché en uno de tus mensajes de voz y a pesar de eso no pude resistir la tentación de leerlo. La verdad que me volvió a divertir como la primera vez.

  17. Dani Garcia #25    8 marzo, 2016 a las 2:22 pm

    El gordoflaco está tan ocupado con las obras de teatro y todo el rollo que ya no le da tiempo ni de escribir jajaja. Igualito que cuando estaba en Barcelona. Saludos!

  18. Pocholo DeGreit #23    2 respuestas8 marzo, 2016 a las 2:21 pm

    Mi viejo tiene muy poco culo y se le caen los pantalones constantemente, así que suele andar con la mitad del tuje al aire sin darse cuenta (no exagero). Un día se ganó el apodo de “la raya vengadora”. Para peor, tiene 4 hijos que se turnan para ir a tocarle la rayita. Esto se considera acoso sexual o está dentro de los chascarrillos válidos??

  19. carrumbe #21    8 marzo, 2016 a las 2:09 pm

    Yo me acuerdo cuando cantaba ‘pri’ en la época en que ni twitter, ni facebook te avisaba que había algo nuevo. Ahora el pri es una gilada (?).

    No, mentira. Pura envidia.

  20. Marina Kamien #20    1 respuesta8 marzo, 2016 a las 2:07 pm

    Aca con mi hijo recordamos inmediatamente haber leido este cuento en la Bonsai. Y nos quedamos sonrientes. Y de repente me cambio la jeta: “zarpadito el cuentito en la Bonsai no?” Segun mi nene alli estaba suavizado. Informaremos luego.

    1. Hernan Casciari    1 respuesta8 marzo, 2016 a las 2:09 pm

      Creo que la versión infantil era casi idéntica, con excepción de la palabra “tetitas” que me la autocensuré.

  21. Nacho Lopez #16    1 respuesta8 marzo, 2016 a las 1:50 pm

    Son de esas historias que vos sabes que va a terminal mal pero la lees igual esperando ese momento mágico en el que todo se va a la concha de la lora!!!!!!!

      1. Juan Carballo    8 marzo, 2016 a las 5:19 pm

        Gracias. Actualicé varias veces porque creía que había un error en la matrix con 6 mins entre el primer y el segundo comentario. Ahí sí tuve que dejar la guitarra un rato.

¿Desea algo más del sr. Casciari?