A esto sí lo escribo yo

02 de febrero, 2015


Twitter es práctico, pero no lo sé usar y hago cagadas. Debería escribir más en el blog, ya lo sé. Debería explicarme siempre en este ámbito, sin ansiedad, esquivando la tentación de los ciento cuarenta caracteres. La semana pasada, por culpa de esta pereza mía, quedé para la mierda con dos personas. Escribo esto (que debí haber escrito antes) para disculparme con ellos.

Quiero pedirle perdón, públicamente, a Alejandro Veroutis y a Gustavo Méndez. Al primero lo conozco; al segundo no.

Alejandro Veroutis es el jefe de prensa de una obra de teatro de mi autoría que está en cartel en Buenos Aires desde 2009. Es decir, desde hace seis años conozco su trabajo impecable y su generosidad. Como verán más adelante, lo traicioné.

A Gustavo Méndez, periodista del diario Perfil, solo le conozco la voz. Conversamos por teléfono durante veinte minutos, hace un par de sábados, en lo que yo creía que era una entrevista para el periódico donde trabaja. Como verán más adelante, no era una entrevista sino un delito del que no es culpable.

Mejor empiezo por el principio.

Estuve en Argentina a mediados de enero, invitado por el productor de “Más respeto que soy tu madre 2”. El jefe de prensa de la obra, Alejandro Veroutis, me agendó algunas entrevistas antes del estreno. Un poco de radio, algo de televisión y cuatro medios gráficos que pedí recibir en el hotel: Clarín, La Nación, Perfil y Tiempo Argentino.

No solo eso. Veroutis, con su esmero habitual, me informó puntualmente de qué se trataba en cada caso:

—La de Clarín es para una doble página en ‘Viva’, la de La Nación es página completa en ‘Espectáculos’, la de Perfil un primera persona que sale como columna en ‘Contratapa’, y la de Tiempo es portada de ‘Cultura’ más dos páginas internas —me dijo, y puntualizó—: solo la de Perfil es telefónica, los demás vienen al hotel con fotógrafos, ponete lindo en la medida de tus escasas posibilidades.

Hice las entrevistas, me sacaron fotos en posturas de las que después me arrepentí, disfruté del estreno teatral y me volví a mi casa en Barcelona. Como siempre, la pasé muy bien en Buenos Aires.

Unos días más tarde aparecieron publicadas tres entrevistas en formato clásico (periodista pregunta, yo respondo) pero la del diario Perfil se publicó como si yo hubiera escrito una columna de opinión para ese medio.

Cuando la vi me dio muchísima vergüenza. Lo que se publicó es exactamente lo que dije por teléfono, por supuesto, pero no es así como escribo y por eso me avergoncé.

No lo podía creer. Mi supuesto texto empieza diciendo “Yo soy socio del director de la obra…”, y después sigue, durante un rato largo, coloquial y falto de gracia. Anodino como soy yo cuando hablo por teléfono. Despatarrado como cuando me preguntan cosas y estoy tirado en la cama.

Está todo perfecto, me encanta hablar. Pero, ¿qué hacía allí, debajo del título, la frase ESCRIBE HERNÁN CASCIARI en mayúsculas?

De la vergüenza mortal pasé en dos segundos a la bronca. Y ahí es donde me equivoqué por primera vez. En lugar de escribir un descargo en el blog, meditado y sereno, redacté algunos tuits en caliente:

No tardó mucho en llamarme el pobre Alejandro Veroutis, desesperado, preguntándome por qué no me había gustado la nota de Perfil, si había quedado muy linda.

—No es un tema de belleza, Ale —le dije—. Lo que hicieron es ilegal.

—Pero yo te dije que era un ‘primera persona’, ellos a las columnas de contratapa siempre las hacen así.

—Obviamente no te entendí, y me chupa un huevo si hacen del periodismo una fábrica de chorizos. ¿Vos te pensás que habría aceptado semejante cosa de haber entendido que iban a firmar con mi nombre?

—¡Pero lo hacen siempre, Hernán! Lo hacen con muchas personalidades de diferentes ámbitos —y me nombró a un cineasta, un director de orquesta, a un basquetbolista…

—Alejandro —le dije, tratando de serenarme—, las herramientas de trabajo de las personas que me nombrás son una cámara de cine, una batuta, una pelota naranja… ¡Mi herramienta es la escritura! Yo soy lo que escribo, vivo de eso. No vivo de meter triples desde atrás de los seis metros. ¡Hacerle eso a un escritor es un delito!

—Pero ellos siempre fueron muy generosos con la obra de teatro, Hernán…

—¡Ya lo sé! —le digo— Esto no tiene que ver con el teatro, sino con el periodismo. ¿Cómo un medio de comunicación puede decirle a sus lectores que un escritor “ha escrito” algo que dijo por teléfono? Escribir lleva tiempo, esfuerzo, complicidad con el lector… Mirá lo que me cuenta un lector:

—¿Me entendés ahora?

—Te entiendo perfectamente, Hernán. Pero los chicos de la sección Espectáculos están muy mal, porque ellos me avisaron a mí que era un ‘primera persona’, y yo te lo comuniqué a vos… Me llamaron pidiendo que rectifiques.

—¿Pero vos me oís, Ale? No es un tema de si yo te entendí a medias, o vos te explicaste a medias. ¡Es un delito! Si no les hago juicio es porque no me gustan los abogados y porque me da mucha paja todo lo que haya que hacer con la camisa adentro del pantalón, pero si yo fuera hijo de puta los podría demandar. ¿Cómo me pedís que rectifique?

—Es que me da miedo que quieran echar al periodista que te hizo la nota —me explica Alejandro, y luego de una pausa, con una generosidad tremenda, me dice—: Echáme la culpa a mí.

—¿Cómo te voy a echar la culpa a vos? La culpa no es tuya, Alejandro, ni tampoco del periodista que me hizo la nota. Ni de sus jefes directos, que tienen que generar contenido con un presupuesto de mierda.

—Yo te entiendo todo. Pero echáme la culpa a mí —me dice Ale—. Es un tuit nada más. Por favor.

Y entonces cometí el segundo error.

En lugar de escribir esto que estoy escribiendo ahora, en lugar de tomarme el trabajo sosegado de explicar el asunto, le eché la culpa a Alejandro, que tiene un corazón de oro:

Hace dos días que me arrepiento de haberlo hecho.

Le doy vueltas al asunto y no me lo puedo sacar de la cabeza. Me da bronca haber puesto esa careteada de «nobleza obliga» cuando lo que menos tiene ese tuit es nobleza, y ni siquiera estaba obligado a escribirlo.

No puedo dejarlo pasar; me equivoqué.

Por eso hoy, en mucho más que un tuit, quiero pedirle perdón a Alejandro Veroutis, que es un gladiador leal. Y también a Gustavo Méndez, periodista de Perfil, y a sus jefes directos Diego Grillo y Marita Otero, por no haber sido específico en mis primeros tuits.

La culpa no es de ustedes. La culpa no es de nadie. Es más triste que eso: nos acostumbramos a leer y a escribir mentiras en los diarios, y a que a nadie le importe un carajo. Eso es lo que me asquea y me pone triste.

Siento mucho mi exabrupto y lamento que los haya podido salpicar, pero actué en caliente porque me costó un huevo —hace cinco años— abrirme de un sistema periodístico fast food que, en lo personal, me avergüenza.

Cuando en septiembre de 2010 renuncié a firmar en prensa gráfica, cuando le di la espalda a trabajar de ese modo, fue por hartazgo. Y también para tener derecho a escribir dónde y cuándo se me antoje, a honrar mi única herramienta en la vida y a que mi nombre, antecedido por el verbo «ESCRIBE», aparezca solamente cuando sea verdad.


Hernán Casciari
lunes 2 de febrero, 2015

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106 comentarios A esto sí lo escribo yo

  1. Fredy Bustos #72    1 respuesta4 febrero, 2015 a las 12:58 am

    gordo, soy periodista y te admiro. Hoy me quedé pensando sobre como a veces la cagamos en nuestro laburo. No sé si esto se hace por acá. Pero te dejo algo que me inspiró esta bronca. Abrazo, grande. Y ojala pueda verte en el Cosquín. Ahí va:

    FE DE ERRATAS

    LECTOR: Sí, buenas tardes, quería dejar asentado que las imágenes de esa nota me ofendieron.
    EDITOR: Lo siento, si le hemos ofendido. Pero sepa usted que antepusimos el aviso: LAS SIGUIENTES IMÁGENES PUDEN HERIR LA SUSCEPTIBILIDAD.
    LECTOR: No lo vi.
    EDITOR: Ahí estaba.
    LECTOR: Perdón.
    EDITOR: No hay de qué.

    Minutos más tarde suena el mismo teléfono de la redacción.

    LECTOR: Soy yo nuevamente. No me considero una persona susceptible.
    EDITOR: Yo no dije eso. Usted me dijo que se ofendió.
    LECTOR: No, yo dije que sus imágenes me ofendieron.
    EDITOR: Sepa usted que antepusimos el aviso: LAS SIGUIENTES IMÁGENES PUDEN HERIR LA SUSCEPTIBILIDAD.
    LECTOR: Sí, pero por definición, ustedes miden mi ofensa en base a mi susceptibilidad.
    EDITOR: No le comprendo.
    LECTOR: Que ustedes me tratan de quisquilloso o picajoso.
    EDITOR: Jamás dije eso.
    LECTOR: Vea usted la definición de “susceptibilidad” del diccionario y siga la pista.
    EDITOR: A ver, estoy ingresando… acá dice: quisquilloso, picajoso.
    LECTOR: Exactamente ¿Me entiende, ahora?
    EDITOR: Perdón, lo siento.
    LECTOR: No hay de qué.

    Minutos más tarde suena el mismo telefóno.
    LECTOR: Disculpe, de más está aclararle que no soy ni quisquilloso, ni picajoso.
    EDITOR: Solo, un tanto quejoso, si me permite.
    LECTOR: Antes, tampoco le permití que me ofendan, y lo han hecho. De todos modos, veamos, quisquilloso es alguien que se para en quisquillas o sea en pequeñeces. Por definición, es alguien que se ofende por cosas pequeñas. Y alguien picajoso se “pica” fácilmente. Y “picarse” vendría a ser ofenderse.
    EDITOR: Sí, lo sigo.
    LECTOR: Qué para ustedes mi ofensa o herida es en la susceptibilidad. Con lo cual siempre será por definición algo pequeño.
    EDITOR: …
    LECTOR: Con lo cual, al decirme “lo siento” en mi primer reclamo, usted me embustía si ya sabía del aviso LAS SIGUIENTES IMÁGENES PUDEN HERIR LA SUSCEPTIBILIDAD.
    EDITOR: Por favor, cálmese.
    LECTOR: Estoy calmado, joven. A usted lo noto angustiado.
    EDITOR: Es que ahora voy comprendiendo a dónde va con esto.
    LECTOR: Voy a que ustedes, me piden disculpas por una quisquilla. Mi ofensa o molestia, por definición siempre, para ustedes, será algo pequeño.
    EDITOR: …snif… snif…
    LECTOR: Por favor, joven, no llore.
    EDITOR: Es que no lo sabía. No lo había visto así.
    LECTOR: Bueno, no nos pongamos susceptibles, muchacho.

    Fredy Bustos

  2. Ana Rosa Cantiello #71    4 febrero, 2015 a las 12:40 am

    Qué bueno encontrar algún escrito tuyo.
    Me encantó y me emociona que tengas la “nobleza” de aclarar las cosas y contarlas cómo fueron realmente.
    Te felicito!!

  3. Augusto Godachevich #70    3 febrero, 2015 a las 9:53 pm

    Para no sufrir a la prensa un escritor tan sólo tendría que responder a una entrevista a través de la escritura. (Con una constante posdata que diga lo siguiente: Me cambiás una letra de lugar y te recago a trompadas)

  4. Raymundo G? #69    3 febrero, 2015 a las 9:31 pm

    Nobleza obliga: Es usted un caballero que cometió un tropiezo con las costumbres horribles del periodismo y se disculpó por el desastre y las víctimas. Le hecho es que no debieron firmarle una declaración telefónica. Saludos.

  5. Burato #68    3 febrero, 2015 a las 7:40 pm

    Es tan perverso que parece que no hubiese culpables.

    Escribe Hernán Casciari debería significar exactamente eso; que hayan encontrado un mecanismo en el que varias personas se hayan puesto de acuerdo (menos los lectores), es un problema de ellos. Y que los tipos con los que te cruzaste en el camino hayan sido piolas con vos son 2 guitas aparte, pero una cosa no quita la otra.

    Seguramente por estas mierdas dejaste el periodismo de ese tipo. Espero que esto sirva para confirmar la decisión…

  6. Santiago Tezanos Pinto #67    1 respuesta3 febrero, 2015 a las 7:34 pm

    Entre tanta solemnidad omitiste la “a” entre “perdón” y “Alejandro Veroutis”. No es la primera vez que Perfil “tergiversa” la información que recibe…

  7. Sol #64    3 febrero, 2015 a las 4:49 pm

    Aplaudo el posteo para enmendar el error. Pedir disculpas es mucho más difícil que mandar todo al carajo. Felicitaciones.

    Tus lectores festejamos tu vuelta y aplaudimos a Perfil por haberte “obligado” a escribir de nuevo 🙂

  8. Doctor G #63    1 respuesta3 febrero, 2015 a las 4:39 pm

    Gordito follonero, llevo desde ayer pensando en “A esto”. No será “Esto sí lo escribo yo” porque no es “escribir a” sino “escribir algo”. Si me equivoco, que arda en los infiernos pero porfi que no me expulsen del universo Orsai.

    1. Hernan Casciari    1 respuesta3 febrero, 2015 a las 4:42 pm

      Imagináme señalando el texto en un monitor.
      Por eso el « A ‘esto’ ». Puede que esté mal, pero es un énfasis, una licencia.

      1. Doctor G    3 febrero, 2015 a las 7:39 pm

        Ahora sí, veo tu dedito. Bueno mal o bien, todo es relativo, solo que me resultaba extraño. Imagino un mundo futuro, donde una máquina escribirá los artículos y, después, un programa estadístico elegirá un autor al azar. O sea que el próximo artículo de este periódico podría estar firmado por Shakespeare.

  9. #920 #62    3 febrero, 2015 a las 4:34 pm

    asi seas verdulero, golfista o garrafero, que seccion chota la “columna en primera persona”! que poco original y trucho escribir en nombre de otro!
    ahora…el Ale Veroutis, paso a ser el galan, el bueno de blog Orsai con todos tus halagos y sus acciones, tiembla Onur!!! (protagonista de una novela furor por estos dias, aunque aburrida para mi!) jijiji

  10. Mauricio Albornoz #61    3 febrero, 2015 a las 4:03 pm

    Conozco a Gustavo hace años y te puedo asegurar que es un buen loco. Muy bien de tu parte!
    Cuando lo vea a Gustavo lo voy a fastidiar con esto, sólo porque me encanta hinchar los huevos.

  11. Javier Wooley #58    2 respuestas3 febrero, 2015 a las 3:45 pm

    Que manera de mariconear …………. que pasa ??? tenes las defensas bajas ???? …………………. ponete a escribir carajo !!!!!!!!!!!!

  12. Patricia del Rio #56    3 febrero, 2015 a las 3:31 pm

    El Twitter se ha convertido justamente en la máxima expresión de ese periodismo fast food del que huyes. Tristísimo. Y la verdad que primera vez que escucho eso de “es un primera persona”???. Abrazo Hernán.

  13. Daniel V #55    3 febrero, 2015 a las 3:10 pm

    Digamos que te pincharon el teléfono. Están de muy de moda las pinchaduras de teléfono. Me acordé de D´Elia: ahora te falta ir aún programa de televisivo y gritar AUTOR!!!, AUTOR!!!, AUTOR!!!

  14. @el3delaU #52    3 febrero, 2015 a las 2:57 pm

    Escribís mejor en la nota de Perfil que en el blog, cómo ha mejorado, pensé ….

    Fuera de joda, el tipo usó la palabra “favoreció” en un tuit que te mandó y vos retuiteaste, lo recuerdo porque lo contesté. Me pareció de un mal gusto importante.

    Se armó lindo bardo, y estuvo bien, mas allá de tus sensaciones encontradas, a veces hay que dejar fluir las emociones.

  15. Adrian Martinez #51    3 febrero, 2015 a las 2:21 pm

    Algunas veces pienso que a los escritores les chupa un huevo lo que los lectores piensan de ellos, pero que no les chupa un huevo lo que piensen sobre lo que escriben. Debe doler descubrir que te juzgan por algo que ni escribiste.
    Ojalá el lector que envió ese tweet se haya enterado de como fue todo.

  16. 655321 #50    3 febrero, 2015 a las 1:39 pm

    Que lío…Pienso que si Perfil pusiera -en lugar de una falsa autoría- “extractos de la entrevista telefónica realizada a “, no habría habido problema en primer lugar (lo podrían hacer en el futuro y así evitar mentirle al lector).

    También pienso que si Hernán hubiera contado hasta 10, se habría dado cuenta que no decir nada era mejor que todo el lío que armó y dio más dimensión a la nota.

    Y en el fondo me recuerda un poco al lío que se armó con el Indio. Yo por eso siempre valido las entrevistas con los entrevistados, para que nadie se queje después.

  17. Cocó #48    3 febrero, 2015 a las 4:01 am

    Hernan: “El diario Perfil publicó un artículo con mi firma que NUNCA escribí. Hay prácticas periodísticas que me asquean.” comparto plenamente este tuit…no se si correspondía la disculpa cuando la mayor parte del periodismo realmente da asco

  18. diego #47    1 respuesta3 febrero, 2015 a las 1:16 am

    140 caracteres son pocos, pero 5.900 son demasiados. Mucho texto para “limpiar el honor” por un lapsus de vedetismo. Dejá de boludear y escribí algo como la gente gordo.

  19. Santiago.uy #46    1 respuesta3 febrero, 2015 a las 1:09 am

    …”y a que nadie le importe” creo que debe decir “y que a nadie le importe”.

    Me gusta la gente que retrocede y corrige macanas que además admite.

    Otra gladiadora Chichita, que se hace cargo de la genética.

    Salud

    1. Hernan Casciari    3 febrero, 2015 a las 4:47 pm

      Lo corregí, pero en vez de hacer enroque con la ‘a’, la dupliqué. Queda así:

      «y a que a nadie le importe»

      Suena raro, pero me parece que es lo correcto.

  20. Agustina Garcia Orsi #45    3 febrero, 2015 a las 12:55 am

    Como dicen en algún comentario, la culpa siempre es de alguien/es. Pero más allá de andar señalando al pedo, la actitud humana de equivocarse, y la más humana aún, la de pedir disculpas tienen más sentido y valor que cualquier otra cosa. No importa la cantidad de caracteres o días transcurridos. Me saco el sombrero, gordo. Por estas cosas vos no perteneces al medio gráfico de hoy en día.

  21. Alberto Raiser #42    1 respuesta3 febrero, 2015 a las 12:28 am

    Yo personalmente hubiera sufrido mucho en tu lugar , culpar a inocentes es terrible aunque en este caso culpable culpable no lo había ,una vez bien enterado del asunto me hubiera rectificado rápidamente y de la mejor manera posible que creo es lo que has hecho, todo está bien aunque nunca lo esté realmente para alguien en algún lado y en algún momento, me parece excelente que lo hayas hecho a través de tu blog donde te extrañamos ; creo que en el futuro tu mismo podrías convertir este hecho en principio lamentable en una gran anécdota mejorada , dime, y hablando de ese tema ¿ sigues volando de aquí para allá con los talleres ? ¿ saldrá el libro algún día o como decían ustedes solo se trataba de una estafa cultural más ?
    abrazo enorme
    Alberto

    1. Hernan Casciari    3 febrero, 2015 a las 4:49 pm

      Hasta ahora es, como se dijo al inicio, una estafa cultura muy bien urdida. Chiri se fue con toda la guita, y yo me quedé con todo el honor.

  22. Caminante #39    2 febrero, 2015 a las 10:38 pm

    Estuvo bien la disculpa, a fin de cuentas fue todo un malentendido pluscuamperfecto. Ese tipo de malentendidos en los que a uno le explicaron cómo iban a ser las cosas pero uno las entendió mal, y la calentura por el resultado lo llevan a reventar en improperios.

    Es comprensible. Y estuvo bien que explicaras generosamente qué fue lo que pasó, porque a fin de cuentas tenés un mayor acceso a la palabra que el resto de las personas.

    Mirale el lado positivo Hernán: con el tiempo esto podrá convertirse en un relato interesante, con abogados de por medio y todo. O mejor sin abogados.
    El otro lado positivo es la grandeza de aclarar las cosas y pedir disculpas públicas, que es lo que diferencia a los orates de la gente noble.
    Abrazo.

  23. Verónica Pagura #36    2 febrero, 2015 a las 10:29 pm

    Defender el nombre. Si hay algo que es nuestro y que me parece fundamental hacer valer es nuestro nombre, una firma que somos, que nos hace resposables y presentes.
    Te apoyo en esto de firmar incluso una disculpa.
    El internet y las redes están para compartir y no para borrarnos

  24. RAFAEL SERNA #35    1 respuesta2 febrero, 2015 a las 10:27 pm

    Hernán, tuviste mucha razón en indignarte. Cualquiera que lea la “columna en primera persona” y que no haya leído algo de lo que has escrito REALMENTE, pensará que escribes bastante mal. La columna en sí, no es más que un amontonamiento sin sentido de párrafos sueltos, propios de una conversación un poco menos que informal. En fín, cualquier cosa que no se esperaría de un escritor competente. Al menos en este caso, hubieran tenido la delicadeza de pedirte que escribas algo (y que te paguen, claro). Para mi, es como si le pidieran a un arquitecto que describa su próximo proyecto por teléfono, y luego contrataran a un albañil para que construya el edificio según la descripción. Le parecería bien al arquitecto que pusieran su nombre en la placa del edificio “en primera persona”?

    1. Caminante    2 febrero, 2015 a las 10:44 pm

      Rafael, supongo que el malentendido surgió porque se trata de una práctica habitual, y que los entrevistados seguramente conocen.
      Del relato no me parece que se desprenda que tuvieron la mala leche de ocultarle que publicarían sus párrafos sin más, más bien creo que los periodistas imaginaron que Hernán sabía que se trataba de eso.

      En realidad me parece que es interesante para pensar en las prácticas de cualquier trabajo, en la que a veces damos por sentado que las otras personas (clientes, pacientes, entrevistados) entienden qué les estamos preguntando y qué haremos con su respuesta.

      Por eso descarto que no fue una emboscada de Perfil, si no un detalle relativamente menor: tendrían que haberse asegurado de que Hernán (en este caso) entendió perfectamente que “primera persona” significa que publicarían lo que decía y como lo decían. Un detalle menor en este caso agrandado porque justamente la palabra es la herramienta de trabajo de Hernán.

  25. Tilinga #34    1 respuesta2 febrero, 2015 a las 10:23 pm

    Es facil encontrarse con la reaccion en caliente.
    En 140 caracteres o en 500. Es lo que más hay. Está lleno.
    Lo dificil, lo raro, es la capacidad de parar la pelota, pensar y ponerle el pecho. Y la cara.
    Limpiar con delicadeza a los que uno salpicó, es nobleza.

  26. Franco Rossi #33    2 febrero, 2015 a las 10:17 pm

    Tratando de no caer en el patético papel de juzgarte, un episodio así debe haberte provocado varios replanteos. Porque un tipo que escribe y siente como vos, jamás pudo haber evaluado seriamente echar esa culpa. Y menos anteponer esa expresión de mierda de “nobleza obliga”. Te conozco apenas a través de tus escritos, pero esto habla mucho más (y mejor) de vos. Dejá Twitter para los actores y periodistas, así pueden sentirse escritores.

  27. quito #30    2 febrero, 2015 a las 9:46 pm

    La posta la tirás con “Es más triste que eso: nos acostumbramos a leer y a escribir mentiras en los diarios, y a que nadie le importe un carajo.”

    Debería ir siendo hora de discutir posta sobre la muerte de veracidad periodística.

    Bien por vos por serenarte y aclarar.

    abrazo

  28. Gonzalo del Rio #27    2 febrero, 2015 a las 9:38 pm

    A pesar que soy abogado, entiendo perfectamente tu punto. Cada día estoy mas convencido que uno podría vivir en este mundo levantándose todas las mañanas y diciendo algo así: “Todo está mal, pero está bien así”.

  29. Gerbata #24    2 febrero, 2015 a las 9:26 pm

    No es cierto que la culpa no es de nadie, hay distintos niveles de responsabilidades, pero en todos los medios los que deciden son personas, y habrá muchos motivos por los que pasa lo que pasa, en este caso bastante menor, en otros casos profundamente grave. Cada uno debería asumir las propias responsabilidades sino “los medios” seguirán siendo un fraude y nadie se hará cargo.

    Por lo pronto solo nos queda no leer algunos, como el susodicho.

      1. Santiago.uy    1 respuesta3 febrero, 2015 a las 9:34 pm

        Para los competidores de la edición 2014 del campeonato del PRI cúmpleme informar que hoy recibí por mail la confirmación de Hernán de que, no solo soy el ganador, sino que además me piensa mandar el premio.

        Lo que todavía no sé es quiénes son los ganadores de las otras dos competencias que se desarrollaban simultáneamente. Avisen.

        Salud

    1. Ajaltrina    10 febrero, 2015 a las 9:31 pm

      ah! sí, aqui está! qué alivio!
      una de las mejores costumbres del ciber espacio, el juego del prii (sólo en este blog diría) Que nunca se acabe.

¿Desea algo más del sr. Casciari?