El amor es una goma elástica

16 de febrero, 2016


Mi madre, una señora dos veces viuda de casi setenta años, se enteró al mismo tiempo de dos novedades sobre su único hijo varón. Primero le dijeron que me había dado un infarto, que yo estaba grave en el extranjero y que mi vida pendía de un hilo; un rato después le confirmaron que durante la desgracia no me acompañaba mi esposa ni mi pequeña hija, sino una mujer desconocida a la que mi madre bautizó inmediatamente «la otra» y a quien le adjudicó la culpa de mi episodio cardíaco, de mi desbarranco sentimental y de mis futuras desgracias económicas.

Chichita, mi madre, es así. No le gustan mucho las medias tintas.

Una vez que supo que además de infartarme me había divorciado, sacó un pasaje a la ciudad del extranjero donde yo agonizaba. Su objetivo era llegar a tiempo para poder matarme con sus propias manos, antes de que lo hiciera el coágulo de grasa que me obstruía el corazón. «Por favor, que alguien la detenga en el puerto», le decía yo a mi mejor amigo Chiri, por teléfono, mientras dos enfermeras me entubaban en el hospital.

En el barco que la llevaba a mi encuentro, Chichita lloraba y lloraba. Intentaba calmarse, pero no podía decidir qué situación la ponía más triste, si el infarto o la separación matrimonial. De hecho, evitó contarle a su propia madre Beatriz (de casi noventa años) lo que me había ocurrido. Mi abuela había estado casada un millón de años con mi temible abuelo Marcos, y jamás se le había pasado por la cabeza el divorcio. Chichita le ocultó a su madre la desgracia del nieto para preservarla de las tristezas, pero si hubiera tenido que hacerlo (me dijo después) le habría informado sobre el episodio cardíaco y no sobre el cambio en mi estado civil. A mi madre lo segundo le parece más trágico.

A mí me cuesta pensarlo en esos términos, porque una de las dos noticias es una decisión meditada, abre puertas de esperanza en la habitación del futuro, y sobre todo libera a una pareja de su error. La otra noticia sí es preocupante: se trata de la peligrosa lesión de unos tejidos en el pecho que provocan que la pobre víctima (es decir yo) ya no pueda disfrutar nunca más del queso semi curado y del resto de los placeres de la vida.

Para mí no hay punto de comparación entre un infarto y un divorcio. Pero, ¿esto que siente a mi madre es puramente generacional? Sospechar que en una separación solamente puede caber la tristeza, o que es un dolor equiparable a una enfermedad mortal, ¿es algo que sienten las señoras de casi setenta años, dos veces viudas, católicas, sudamericanas y educadas en la perdurabilidad del amor, o es un prejuicio extendido?

Lo que hice unas semanas más tarde, cuando los médicos me permitieron volver a escribir, fue testear esta pregunta entre un grupo más variopinto. Escribí un relato sobre los detalles de mi infarto en donde, de un modo lateral, sin explicar mucho y haciéndome el desentendido, dejaba entrever también que me había divorciado. Y un martes cualquiera publiqué el texto en mi blog, donde suelen ir a entretenerse lectores de edades y geografías diversas que conocen bastante bien mi vida privada. Les quise contar a ellos el asunto del mismo modo que se enteró Chichita, es decir de sopetón, para espiar sus reacciones en los comentarios.

Lo que hice fue simple: envolví la noticia de la separación entre otras novedades de la trama, como si fuese un elemento sin importancia de la banda sonora:

«Si hubiera tenido que elegir el peor momento para morirme habría sido ese», escribí. «No solamente estaba en un país que no era el mío; también me había separado de Cristina después de quince años y la única persona que sabía que yo estaba en Uruguay con Julieta era la propia Cristina; y para peor, el equipo de fútbol más bullicioso de Montevideo acababa de salir campeón y el tráfico a los hospitales era imposible.»

Después de ese párrafo seguí con la narración cardíaca hasta el final, haciéndome bastante el boludo sobre el otro asunto.
El resultado fue alucinante. A la mayoría de los lectores les importó poco o nada que yo haya estado al borde de la muerte. Minimizaron mi tragedia, les chupó un huevo que ya no pudiera fumar ni almorzar fritangas ni cosechar porro en mis macetas. El gran debate de los comentarios del blog fue la grandísima tragedia de la separación. En el fragor de la charla grupal, muchos dieron por sentado que mi exmujer había sido abandonada, o por lo menos que estaba sufriendo, sintieron tristeza o decepción por la noticia del divorcio y casi ni les llamó la atención la trama principal, ni los detalles sobre el infarto de miocardio.

Una lectora mexicana grabó un video en Youtube diciendo que yo era un miserable.

Otro lector aportó una frase de Enrique Jardiel Poncela:

«El amor es como una goma elástica que dos seres mantienen tirantes, sujetándola con los dientes; un día, uno se cansa, suelta, y la goma le da al otro en las narices».

Otro grupo muy divertido, que entiende bien la fusión entre vida y literatura, confesaba que iba a echar de menos a Cristina como personaje de mis historias, y que rechazaría con prejuicio cualquier aparición futura de Julieta, mi nueva pareja, a la que bautizaron con seudónimos horribles.

Se habían convertido todos en Chichita.

Ese relato, que tiene más de doscientos comentarios muy singulares en los que yo no participo ni respondo (por primera vez en los doce años de mi blog), apareció unos días después en un periódico muy popular de la Argentina y mi abuela Beatriz, la anciana que no debía enterarse de lo que me había pasado, se enteró.

Mi madre fue a visitarla la tarde siguiente y mi abuela estaba más silenciosa de lo habitual. Después del té, madre e hija se sentaron a ver la televisión. Mi abuela entonces preguntó sin vueltas:

«¿Así que Hernán tuvo un infarto?».

Mi madre, sorprendida, le dijo que sí.

«Decile que se cuide, que no sea pavo».

Mi madre asintió otra vez y las dos volvieron a quedarse en silencio. Al rato mi abuela arremetió de nuevo:

«¿Y es verdad que se separó, como dice el diario?», preguntó con los ojos suspicaces.

Chichita suspiró profundo, previendo el melodrama, y le dijo que sí, que ya no vivíamos juntos.

Entonces mi abuela Beatriz bajó la vista:

«Ay, nena, qué suerte», dijo, «si yo hubiera podido hacerlo, en mis tiempos».


Hernán Casciari
martes 16 de febrero, 2016

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256 comentarios El amor es una goma elástica

  1. HH #177    23 febrero, 2016 a las 5:29 pm

    Pará, pará, pará! Chichita responde los comentarios!!?? Que genia! Es como si Aureliano Buendía te respondiera los comentarios!
    Que lindo esto de la interné che! 😉

  2. Sarko Medina Hinojosa #175    22 febrero, 2016 a las 7:30 pm

    Todo iba bien hasta la frase “y sobre todo libera a una pareja de su error”. Ese error te dio a tu hija. Creo que una pareja que decide como ustedes separarse a las buenas sin matarse, merece otro tipo de adjetivo que “error”, no sé, nos has contado tanto de los buenos tiempos que no me cuadra, a menos que las razones sean de una profundidad que nunca exp’licaste, no no dejste ver, bueno, tienes tu razón, es literatura al fin, al final la verdad la sabes tú y ella, nadie más. Otrosí el tema es que el infarto sería más fuerte si te hubieras muerto, al quedar vivo reduce la compasión frente al divorcio que sí tiene pintas de estado permanente, cual fallecimiento.

  3. Mechicita #172    22 febrero, 2016 a las 3:56 am

    Genia la abuela!!!
    Gordo, tuvimos tiempo de masticar tu asunto del infarto mucho tiempo antes de que vuelvas a escribir. Y, si, tu separación fue un baldazo de agua fría. Goma.

  4. Maru #170    20 febrero, 2016 a las 11:39 pm

    Pero Chichita! Si el nene solo quiere ser feliz! Ni mas ni menos…
    Relaja la raja!

    En fin, mientras Julieta te de solo amor, sexo, felicidad y esas cosas todo bien, eso si: nada de grasas saturadas!!

    Segui escribiendo Hernan! A huevo!

    PD: Si queres podes fumarte un pucho por dia (pero solo uno!)

  5. Tomás Vittino #169    19 febrero, 2016 a las 7:50 pm

    Gracias Hernán! Por mostrarnos que en el fondo somos todos madres prejuiciosas mas preocupadas por el que correveydile y el que dirán, que por un tema tan trascendental que te va a alejar de tantas cosas tan malamente buenas que tiene la vida..

    Y No le hagas caso a la gilada, seguí hablando de lo que vos quieras.. (Es mas un comentario de aliento que otra cosa, ya se que no les vas a dar bola).

  6. Despeinada #167    19 febrero, 2016 a las 6:43 pm

    Para efectos prácticos… una separación es un reto fallido, un “NO PUDE MÁS” en el mejor de los casos… en el peor… es un “NO ME AGUANTAN MÁS”.

    Hace un rato salía con un espécimen bastante curioso. Tenía toda la fachada de macho pero su cháchara era bastante “abierta”. Lo traté un par de meses y asentía a todo lo relacionado a igualdad de géneros bla bla bla.
    Un día sacó la oreja el burro (como la fábula, no por ser despectiva) y me dice:
    -Mi madre (recién fallecida, quien me dijo en su lecho de muerte que debía volverme a casar, que no me quedara solo y divorciado) era una santa.. Le aguantó de todo a mi padre, sus infidelidades, maltratos y borracheras. Crecí viendo cómo, sin jamás quejarse, vivía para nosotros, sus hijos. Desviviendose por los demás. Me queda claro que debo encontrarme una mujer como ella.

    Todos los divorciados alguna vez mencionan que es, lo menos, algo traumático. Como el perder el empleo a los 50. Como embarazarse a los cuarentaytantos….

    Será que el que menos se trauma es porque ya lo lleva bastante tiempo masticado… Ergo…se sacan conclusiones muy rápido (aunque no tengan que ser ciertas, sólo coherentes )
    Ánimo!

  7. Pepe #166    19 febrero, 2016 a las 5:23 pm

    No pues Hernán,
    no es que los lectores no nos hayamos preocupado por tu salud, pero si no me equivoco una semana antes ya habías escrito contándonos que habías tenido un infarto y que ibas a estar sin fumar, sin sal, a dieta, etcétera y por supuesto que todos nos preocupamos por ti
    por eso es que en ese escrito la noticia no era “tu infarto”, sino tu separación, y usaste el pretexto del infarto para colarnos LA noticia.

  8. Gaby #165    1 respuesta19 febrero, 2016 a las 3:03 am

    Creo recordar que Chichita se había vuelto a casar con el suegro de Chiri, es así? (Me siento notera de Intrusos, hablando de casamientos de la farándula…)
    En otro orden, cuánto prejuicio la chica del video! Las argentinas, paraguayas y uruguayas no somos un solo molde, como seguramente pasará en México donde cada una es como se le canta más o menos, meternos a todas en la misma bolsa es ingenuo y falaz… Para no hablar del mote de “robamaridos” o algo así, si te robaron algo será porque en definitiva no era tuyo, como ninguna persona es de nadie.

    1. Chichita    20 febrero, 2016 a las 3:46 pm

      Si es asi me case por segunda vez con el suegro de Chiri y pase con el 25 años major que yo los años mas hermosos de mi vida adulta…..algun dia les contare..

  9. WAX 102 #164    18 febrero, 2016 a las 11:47 pm

    creo que ambas cosas caían de maduro: separación e infarto. la verdad es que ninguna me sorprendió ni alteró, ni molestó. quien te lee y sigue desde hace tiempo, debía dar por descontado que era cuestión de tiempo. lindo final del relato. seguiré atento cómo es la vida de posataque. hasta encontrar los relatos mejor empaquetados en el libro “vejez”… cuidate y a seguir remando.

  10. MARIA JUANA MANGIONE #163    1 respuesta18 febrero, 2016 a las 8:42 pm

    primero como que tu mamá es dos veces viuda? cuando se volvio a casar? y cuando enviudo nuevamente, o lo engañaba al pobre Roberto? yo no dije nada cuando comentaste lo de Julieta, tu separación y tu infarto, porque estaba muy enojada porque por culpa de esa minita nueva me perdí la obra, justo cuando estaba en buenos aires, y ahora ya estoy en mallorca, y vos estás mejor y me quemás la cabeza con tu infarto y encima con la cabeza fresca de Chichita que se anda casando y enviduando sin avisar!!!!

      1. MARIA JUANA MANGIONE    20 febrero, 2016 a las 5:43 pm

        jjajajajaj Chichita te tomo la palabra, y si estoy en Baire invitame ajajajaj. Es que los que lo seguimos a Hernán ya nos creemos con el derecho a saberlo todo. Un beso grande mamá de Hernán y ojalá haya tercera prontito!!!

  11. josepzin #161    18 febrero, 2016 a las 7:50 pm

    Estás haciendo una mala lectura de nosotros, tus pobres e ingenuos lectores…

    Que todos hayamos comentado tu supuesta separación es porque lo del ataque cardíaco no nos sorprende, teniendo en cuenta que eres: gordo, fumador, drogadicto y sedentario. 😛 😀 troll

  12. Samuel Acosta #160    18 febrero, 2016 a las 6:31 pm

    Creo que deberías superar tu infarto y la separación con Cristina, se están volviendo repetitivos los temas. Aun así, te sigo…. saludos desde Paraguay.

    1. Nico    1 respuesta19 febrero, 2016 a las 1:24 am

      Eso! Que todo muy interesante con eso de que casi te explota el bobo, pero los que teníamos todo pronto para ir al auditorio a verte contar cosas nos quedamos peinaditos y sin fiesta. 🙂

      1. Macarena Rueco    19 febrero, 2016 a las 1:04 pm

        ¡Me sumo a esta movida! Yo también me quedé sin fiesta. ¡Con lo que me cuesta conseguir quién cuide a mis dos botijas para poder salir! Jeje.

        Abrazo y estaremos dando F5 a ver cuándo aparecen esas nuevas fechas 😛

  13. ElTeta #154    18 febrero, 2016 a las 5:32 am

    El divorcio es una alegría que ofrece múltiples caminos.
    El infarto una tristeza que obliga a obedecer a un tipo de guardapolvos.
    Uno es libertad, el otro sometimiento.
    Es una obviedad acerca de cuál situación es mas divertido hablar.

  14. China #153    18 febrero, 2016 a las 3:28 am

    Ya lo dije en el relato del infarto: acá el problema es que todas queríamos ser un poco Julietas! Y que te dejen de decir exgordo por favor! Seguís gordito y lindo… pero más sano jajaja

  15. Nombrador #152    17 febrero, 2016 a las 9:56 pm

    Tu hija y tu bisabuela se lo tomaron bien. Hay cierto paralelismo en la estructura de esos dos relatos, no? Parafraseando al Poe del cine, diría que tu hilo narrativo es el siguiente: “imagínese a una niñita y su bisabuela sentadas en el sofá favorito de su casa hojeando la Orsai. Debajo tiene una bomba a punto de estallar, una noticia que el relato construye. Ellas lo ignora, pero los lectores la saben. Esto es el suspenso. Y de pronto la bomba estalla pero no hace ruido, sus efectos son desarmados con filosofía Zen”. Entonces los lectores, identificados con Chichita, toman consciencia de su condición de “pacatos”, entienden que el nudo es cultural..
    O algo así. Tratando de entender la genialidad, como siempre disfruté mucho el relato.

  16. Willy #151    17 febrero, 2016 a las 9:23 pm

    Yo creo que estamos ante un nuevo episodio del mismo experimento.
    Como diría una tana: “Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor”
    El ex gordo está evaluando que grado de importancia le damos, los que participamos de este blog, a estos tres supuestos pilares de la vida.
    Digo esto porque en este deslizó un “ .. mis futuras desgracias económicas”
    Es una buena noticia que nadie haya hecho referencia al detalle. Claramente y luego del aporte de algunos analistas, el ranking de los seguidores de Orsai es:
    1) Amor
    123) Salud
    7528) Dinero

  17. nicobonder #149    1 respuesta17 febrero, 2016 a las 7:24 pm

    El gordo no está respondiendo los mensajes, así que puede estar sometiendonos a otro experimento.
    Me acuerdo que si me preocupó el tema del infarto cdo lo leí en Twitter, pero no sabía nada del divorcio y por lo que siempre contaba de Cristina parecía que había mucha complicidad y no me esperaba el fin, así que eso me sorprendió bastante.

  18. Macarena Rueco #148    17 febrero, 2016 a las 7:11 pm

    A mí me pasó algo similar a lo que comentaron por acá, ya sabía lo del infarto, salieron varias notas con diferente nivel de detalle sobre lo ocurrido en la prensa uruguaya. Lo que me llamó la atención por un criterio de novedad fue la separación, mal yo.

    Como anécdota te cuento que un compañero de trabajo me reprochó que no hubiera ido a llevarte flores al hospital mientras estabas internado. Menos mal que no lo hice, porque me las iba a tener que ver con Pablo y además con Julieta 😛

    Saludos y como dicen las abuelas “que todo sea para bien”.

  19. nicolas cestari #146    17 febrero, 2016 a las 4:58 pm

    Buenas Hernan, ya que decís que chusmeas los lectores te cuento lo que me pasa a mi, me encantan los relatos, pero no tanto los comentarios de los lectores, a mi me gusta dejarme engañar por tus relatos, (no me interesa saber si en la realidad te separaste o no, seria como ir al teatro y cada vez que entra un personaje hacer el esfuerzo por recordar que es un actor y así no dejarse engañar), cada cual los toma como quiera, pero al terminar el relato lei los lectores y muchos desconfiaban de la separación ( y me hicieron pensar si era verdad o no cuando en realidad no importa, lo cual me enojo conmigo).
    Lo del corazón es algo que te ponen delante y tenes que superarlo, no hay otra.
    A mi me genero un sabor amargo lo de la separación, porque una separación debe generar angustia o malestar y yo no lo percibí (tal vez nos debes unos cuentos de peleas matrimoniales) entonces no sabíamos que no estabas bien ahí.
    eso nomas.
    Igualmente contas con mi inocencia.
    Nicolas

  20. Nicolas Alves #145    17 febrero, 2016 a las 4:43 pm

    La noche después de que leyéramos “Huéspedes y anfitriones” comentábamos con Carla (mi esposa, a quien mantengo cerca tanto por amor como para evitar la condena social de la separación… y quien supiera pelearse por la cuerda de ropa con la vecina vieja en tu taller del bar Fénix) lo increíble que nos resultaba eso: que con tan poco tiempo de publicada esa entrada ya tuviera tantos comentarios, y casi todos respecto a la separación y lo despreciable que eras por “haber dejado a Cristina”. (El resto eran sobre tus afirmaciones sobre peñarol). Nuestra conclusión: A la gente le gusta más opinar sobre la vida de otros que el dulce de leche.
    Abrazo, y no te hagas el vivo con las ingestas y los humos que si te morís este blog va a ser un embole.

  21. Verónica Viggiano #144    17 febrero, 2016 a las 4:20 pm

    Tus relatos, son adictivos. ¿Algo positivo? Que te tengo más cerca, de este lado del charco. Dale bola al tuo cuore, y no lo dejes derrapar de nuevo.

  22. Dexter Morgan #143    4 respuestas17 febrero, 2016 a las 4:04 pm

    Respecto a la importancia relativa de los dos temas, ya muchos explicaron que el infarto había sido un mes atrás, sabíamos de tu mejoría, y estábamos contentos de tenerte por mucho tiempo más escribiendo, aún sin queso semi curado.
    Entonces, como fui el que aportó la frase de Poncela, me sentí injustamente aludido. Sobre todo porque en ningún lado insinúo que “Hernán soltó la goma elástica”. Al contrario: era la respuesta a un comentario que me se me antojaba digno de “Que pase el desgraciao!”.
    Por lo tanto, decidí encarar objetivamente la cuestión y analicé los comentarios del post en cuestión, clasificándolos entre los que le daban más importancia a la separación (S), los que le daban más importancia al infarto (I), y los que les daban importancia similar, o hablaban de otra cosa (X).
    De los 234 comentarios y respuestas, encontré 69 S, 40 I y 124 X.
    Entonces, “El gran debate de los comentarios del blog fue la grandísima tragedia de la separación” se traduce a un 30% del total.
    Más aún: El 17% de los comentarios de este post siguen hablando de tu infarto, a pesar de que hay más de 200 que hablan exclusivamente de eso en el post del 5 de enero.

    El 100% de los que escriben este comentario están en desacuerdo con esa frase, y admiran a la abuela Beatriz.

        1. Matias Fernandez    18 febrero, 2016 a las 11:53 pm

          Me hiciste acordar a una publicidad en la que la hija presentaba al novio en la familia. El padre estaba haciendo una choriseada (pido ayuda a Hernan o algun otro bilingüe para que traduzca el termino al español si es que no se entiende) y el noviecito se despacha con mil datos irrelevantes sobre el chorizo, clasificacion y porcentajes de humedad incluidos. A lo que el suegri responde “Tomá flaco, ya que sabes tanto, cociná vos”. El conocimiento es poder… No siempre.

  23. carogoedel #139    17 febrero, 2016 a las 3:08 pm

    Y ya sabía que tu abuela iba a responder eso cuando iba por la mitad del relato, igual que sabía como iba a reaccionar Nina en el post que cuenta como se lo dijeron… ( los niños y los viejos son sabiossssss)

  24. carogoedel #138    17 febrero, 2016 a las 2:45 pm

    Cuando leí el relato del infarto pensé:- esto algo de verdad tiene… porque para que una mentira sea creíble tiene que tener una parte cierta… infartado? y puede ser… recién separado… y sí, también … La mentira es que se estaba comiendo una pendeja en Uruguay…. jajajaj! ( “El amor es como una goma elástica que dos seres mantienen tirantes, sujetándola con los dientes; un día, uno se cansa, suelta, y la goma le da al otro en las narices”me encantó… Igual no se desprendía de tu relato que Cristina tuviera la nariz rota… yo la imaginé aliviada… cuack!) SOS GENIAL!

  25. Gargajo_tuberculoso #137    17 febrero, 2016 a las 2:39 pm

    También hay un grupo (en el cual me incluyo) al que no le importó lo de tu separación, ni demasiado lo de tu actual y sempiterna dieta, pero que le conmovió hasta la médula que nunca más en tu vida puedas consumir tabaco ni marihuana vía combustión. El enema de tabaco o los brownies de macoña están buenos, pero el humo es el humo.

  26. marcelo blasco #136    1 respuesta17 febrero, 2016 a las 2:36 pm

    Siempre me emociono con lo que escribis, hoy te leia e intentaba recordar lo que pense cuando lei lo del infarto y la separacion, la verdad me chupo un huevo la separacion, unos dias antes casi se me muere un primo entranable con un segundo infarto, el primero lo tubo cuando todavia estaba casado, con ese infarto decidio separarse, no es lo mismo que vos, su matrimono era un infierno, si no te mata el estar casado te mata la separacion. Saber que estabas bien me alegro veramente. Con el post de hoy cai en la trampa, no la veia venir, y cuando lei lo que dijo tu abuela las lagrimas quisieron saltar de los ojos, pense en tu abuela, un el infierno que vivieron muchas de esas mujeres, que mierda tener una sola vida y vivirla atadas a mandatos ajenos.

    1. Chichita    20 febrero, 2016 a las 3:39 pm

      muy buena esa reflexion de tener una sola vida y vivir mandatos ajenos….yo fui espectadora de esa vida….y esos recuerdos jamas se borran…aunque hallamos perdonado..

  27. Nicolás Améndola #135    17 febrero, 2016 a las 2:36 pm

    Bueno te había mandado un laaargo comentario que nunca se cargo entre los demás, voy a empezar a hacer backlup de los comentarios antes de clickear publicar.

    Te resumo porque no voy a poder volver a poner todo el comentario con las mismas palabras.

    Tu experimento fallo. Fallo porque vos quisiste informar dos cosas al mismo tiempo. Pero la noticia no era tu infarto, la noticia era El divorcio!!. Muchos, todos me animaría a decir si pienso que la gente te sigue como lo hago yo, incluso debe haber quienes mas aun, sabíamos que te habías infartado antes de tu entrada al blog. Por lo que tu experimento de dar sendas noticias juntas no funciono y todos se quedaron con la boca abierta mirando la pantalla y estirando el brazo de costado al ser mas cercano que tenian a mano diciendole…Mira mira, veni veni… El gordo se separo!

    A mi la noticia de tu infarto me llego por mail, por las entradas que tenia para verte en buenos aires de una Obra en Construcción, me puso muy mal saber que estabas mal y que algo tan grave como un infarto te podía haber matado y dejarnos a todos sin el gordo Hernán.
    La noticia de tu divorcio me la contaste vos “personalmente” me pego y me pareció triste, después te leí escribir que Nina lo entendió antes que ustedes, que era una decisión que los iba a hacer sentir mejora todos. Recién ahí entendí que ahora están mas tranquilos, no se si mas felices…lo dudo, pero que apuntan a estar mejor los tres, eso es lo que importa.

    saludos enormes!!

  28. Dario Alarcon #134    17 febrero, 2016 a las 2:34 pm

    Creo que es la primera vez que comento, no lo hice antes xq me daba paja registrarme, entonces hoy me decidi y resulta que ya tenia cuenta…jaja, en fin.

    El razonamiento de tu abuela me pareció fabuloso, al principio preguntas “si es generacional el pensamiento de Chichita acerca de la separación” … luego de leer el final del cuento esa pregunta queda respondida.

  29. yesica gonzalez #129    17 febrero, 2016 a las 1:43 pm

    definitivamente, las cuestiones del corazón, y no los infartos son las que dan de hablar….es mas divertido….
    me hiciste acordar a mi abuela, que siempre se queja de su marido.. y yo le digo “abuela separate”, a lo que responde… “pero no! yo no me tendría que haber casado”.. cuestiones de generaciones…

  30. natiuli #128    1 respuesta17 febrero, 2016 a las 1:43 pm

    vamos , en serio paso esto de que a la gente le pareció más trascendente lo de la separación que lo del infarto !?
    cuidate de los efectos adversos de la sal y del pucho , que de los efectos del amor o del des-amor no podemos !!
    abrazo genio!

¿Desea algo más del sr. Casciari?