Memorias de un ex-rugbier

07 de octubre, 2004



Cuando cumplí ocho años, Roberto Casciari me lo puso bien claro: "O tomás la Comunión o vas a Rugby", me dijo, "pero no te quiero los fines de semana durmiendo hasta las doce". Para la Comunión había que hacer un curso los sábados a las 10. Para ir a rugby, también. Las dos cosas eran con pantalón corto y no había que usar el cerebro, por lo que me costó decidir. Hoy hubiera optado por ser católico, pero en la infancia uno siempre se equivoca: elegí ser rugbier.

Me acuerdo que llegué al Club Mercedes medio dormido, un día espantoso de sol radiante. Me llevaba mi papá de la mano, no por cariño sino por temor a que me escapara corriendo.

El profesor de rugby era amigo de Roberto (mi padre es amigo de toda la gente que transpira por placer). Se llamaba Carlos López Escriva, llevaba un silbato colgado al cuello, una camiseta con las rayas horizontales y en la cara un gesto de militar destituido.

—Acá te traigo el paquete —dijo Roberto, como si yo fuera 10 gramos de cocaína—. A ver si te sirve.

El profesor de rugby me miró la espalda, me arqueó los hombros, me palpó los tobillos y me clavó los ojos.

—¿Cómo te llamás?

Yo parpadeé cuatro veces. En esa época se me había dado por putear a la gente en clave morse, para que nadie se diera cuenta. La clave morse era inventada por mí: tres parpadeos cortos era ‘la puta’ y uno largo ‘que te recontra mil parió’.

—Se llama Hernán y está dormido —dijo Roberto Casciari— ¿Cómo lo ves?

El entrenador me sopesó de arriba a abajo:

—Tiene cuerpo de pivote —sentenció.

Por falta de experiencia en deportes y en zoología, imaginé que pivote era un animal patagónico. “Debe ser una especie de foca gorda que come algas”, deduje. Por lo tanto, la frase “tiene cuerpo de pivote” me sonó ofensiva, y parpadeé ocho veces con muchísima rabia.

Roberto se fue y López Escriva me presentó al grupo. Eran veinte o treinta chicos, casi todos con cuerpo de pivote. Siempre me resultó horrible llegar a un lugar donde todos se conocen entre sí. Por suerte había algunos nuevos, y el entrenador nos explicó las reglas del rugby.

En esa época (yo pensaba en esto en lugar de prestar atención al reglamento) en casa había una guerra secreta entre mis padres, y yo era el botín. Todas las actividades extraescolares a las que me mandaba Chichita, para mi papá eran cosa de putos. Entonces él intentaba equlibrarme las hormonas mandándome a prácticas que fuesen cosa de machos.

Por parte de padre yo ya iba a voley, a basquet y a fútbol. Mientras que por parte de madre iba a dibujo, a dactilografía y a piano. Hasta ese sábado mis padres iban tres a tres. Rugby o la Comunión, entonces, debe haber sido una especie de desempate por penales: por eso me hicieron elegir a mí.

Esos eran, más o menos, mis pensamientos, cuando de repente alguien me puso en las manos una pelota ovalada y sonó un silbato. Entonces quince chicos de mi edad, pero mucho más enojados que yo, se me abalanzaron corriendo para matarme. Y yo no tuve otra opción más que salir disparando.

Corrí como un loco, no me acuerdo para dónde ni cuánto. Algunos me querían hacer la traba mortal, otros se habían encaprichado en empujarme con el hombro y morderme. Yo los parpadeaba y corría.

En un momento me dejaron de perseguir. El entrenador, entonces, se acercó con una sonrisa enorme y me dijo:

—Impresionante, Casciari. Pero cuando llegás acá, poné la pelota en el pasto. Sinó no es válido.

“No es válido el qué?”, pensé “¿El susto?”

Los demás chicos, los mismos que me habían querido violar un minuto antes, ahora me aplaudían y me palmeaban.

—A ver, vamos de nuevo —dijo López Escriva; yo temblé.

Me pusieron más lejos y me dieron la pelota otra vez. Como es lógico, me asusté mil veces más que antes y salí cortando campo. Esquivé dientes y uñas, botinazos y puños, insultos y envidias, hasta que dejaron de perseguirme. Otra vez me aplaudían y me decían cosas lindas.

Cada vez que yo me asustaba, eran seis puntos para mi equipo. (Es el día de hoy que no entiendo el sistema.) Al final de aquella primera práctica el entrenador me dijo que yo era un crack, que había nacido para ese deporte, y me llevó a casa en auto.

A la semana siguiente pasó lo mismo. Pelota y susto, carrera y puntos. Me decían El Gordito Veloz y me invitaban con cocacola en los entretiempos. Pero yo, la verdad, no disfrutaba las mieles de la gloria porque tenía miedo de morirme de un síncope o de una patada.

Esa fue la primera vez que me pasó, pero desde entonces me ocurrió toda la vida: las cosas que mejor hago son las que me asustan y las que no entiendo. En las actividades donde realmente disfruto soy bastante mediocre, nunca un crack, nunca nadie me regala cocacolas por hacer lo que me gusta.

Fui seis sábados seguidos a rugby, hasta que una mañana un chico de apellido Moavro me partió el brazo izquierdo. No fue durante los entrenamientos, porque además me arrebató el reloj y la billetera. Fue a la salida del club, en lo que se podría llamar un robo con linchamiento. Pero yo dije en casa que había sido “en el segundo tiempo de un match muy trabado”. Utilicé la fractura ósea para convencer a mi papá de que no quería ir más a rugby porque era un deporte brusco de reglas ambiguas. Mi mamá estuvo de acuerdo.

—Me la van a matar a la criatura —dijo con sabiduría.

Los primeros días que estuve con el yeso no pude ir a ningún lado. Ni a piano, ni a dactilografía, ni a dibujo ni a los otros tres deportes. Me la pasé rascándome el higo con la mano derecha, mirando Patolandia y mojando pan lactal en la leche con Nesquick.

Una tarde preciosa que lloviznaba, aburrido de cargar con el yeso, me puse a escribir por primera vez. Descubrí que escribir era muy parecido a parpadear: podías decir lo que se te ocurriera, también cosas que no eran ciertas o insultos, sin que nadie se diera cuenta de nada. No me salía mal escribir, incluso hubiera sido bastante bueno contando cuentos.

Pero entonces vino mi mamá, me dijo que para ser católico no me hacían falta todos los brazos, y me mandó a hacer la Comunión.


Hernán Casciari
jueves 7 de octubre, 2004

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91 comentarios Memorias de un ex-rugbier

  1. PatoMusa #87    7 octubre, 2004 a las 7:06 pm

    Hugo #47, no te ofendas, che!
    También hubo aspectos positivos en mi educación religiosa: los curas eran lituanos, las monjas americanas y la misa se daba en Latín pero los cánticos eran siempre acompañados con bombos y guitarreadas. Diversión no faltó.
    Uno de los curas, años más tarde, fue transferido a Los Angeles y ayudó (junto con mis tíos) a un amigo a cruzar la frontera de EEUU ilegalmente, por Nogales.

    El tema pasa por que nuestros padres no nos mandaban al catecismo por convición, sino librarse un rato de nosotros. En mi barrio los sábados a la mañana no había otra cosa, después nos mudamos y mi hermano se dedicó al kayaking.

  2. Hugo #86    7 octubre, 2004 a las 6:42 pm

    En Perú el rugby es inexistente, pero ni falta que hace.
    No sé porqué tienen tanta roña con los curas, yo no soy de los Católicos esmerados, sin embargo tengo muy buenos recuerdos de las catequesis, de la comunión, y todas esas cosas. No creo ser de los pocos afortunados que han disfrutado del aspecto positivo de ser católico, creo en realidad que ustedes son de los pocos salados que se dieron de narices con el aspecto negativo del mismo.
    Saludos Angel Gris, por los 64 que faltan.
    Saludos para tu mami Hernán.

  3. TíaGanga #85    7 octubre, 2004 a las 6:35 pm

    Mirá Hernán, te lo digo hoy porque me cansé de renegar: ese buscador que pusiste en Orsai no sirve para un carajo. El versito “¡Ufa! No hay coincidencia…” me tiene los ovarios inflados, tamos? Listo… te lo dije.

    Feliz cumple, Gris.

  4. Rabino #84    7 octubre, 2004 a las 6:24 pm

    Yo por mi condición de judío, zafé de la catequesis. Y por tener un padre ya viejo y cansado, de los deportes….

    uhmmm.. Mierda! Qué hacía los sábados a la mañana??? No me acuerdo!!!!

    Angelito, muy feliz cumple!!!

  5. Interior #82    7 octubre, 2004 a las 6:19 pm

    Yo tuve Rugby en mi pueblo recién cuando tenía 18 años, pero a los 8 tenia Básquet, el entrenador a cargo de los cebollitas (categoría de básquet para niños) era el mismo que los sábados a la tarde nos daba el catecismo.
    Con básquet llegué hasta un nacional en categoría cadetes, y en rugby siempre perdimos, por lo tanto creo que a Dios le gusta mas el básquet y los jugadores de Rugby van a ir todos al infierno (aparte de ser medios sarasa, especialmente los scrum que viven toqueteándose y amontonandose, yo era octavo,¿y que?).

  6. El Angel Gris #81    7 octubre, 2004 a las 6:18 pm

    Mándale un gran saludo a Chichita, he conocido mucha gente que nació este día. Es probable que se deba a algún revoltijo hormonal a fines de Enero pricipio de Febrero, o algo así, habría que estudiar seriamente el tema. Quizá preguntarle a los de la GIFAD

  7. DudaDesnuda #80    7 octubre, 2004 a las 6:18 pm

    Angel que tenga un buen día. Portese bien, no se haga el loco. No chupe demasiado y dele una alegría a la patrona. Feliz, Feliz en tu díaaaaaaa…

  8. palito #78    7 octubre, 2004 a las 6:07 pm

    Algunas similitudes:

    yo de pequeño llegué a ser monagüillo en la iglesia de mi barrio, en la que me divertí mucho sobretodo en las misas donde el cura eructaba después de comerse la ostia y tomarse unos sorbitos de vino tinto, además nos daba permiso para matar con un rifle de aire a las palomas porque les tapaban los desagües con caca, en esa misma iglesia tomé la primera comunión con mi tío “Tucho” de padrino.
    También jugué al rugby en el mismo club que Hernán, no me interesaba el reglamento pero conocí chicas muy lindas y descargué todas las broncas de ese entonces.
    Cuando sentí la necesidad de escribir me solté con gusto de mi mismo, no llegué a impresionar a nadie, pero conocí un montón de gente interesante con la que me divertí mucho mas que matar palomas y descargar broncas en la gente.

    Pd:FELIZ CUMPLEAÑOS CHICHITA!

  9. LaSoLe #77    7 octubre, 2004 a las 6:06 pm

    Angel, acá también le dejo un saludo y tirones de orejas (ni pienso decir cuántos).

    Y como hoy es su cumple, no lo voy a pelear por su comentario, pero ya lo voy a agarrar….jeje

    Salu2!

  10. fito #71    7 octubre, 2004 a las 5:54 pm

    ¿Pichot sería pivot?

    Lo único malo del rugby es esos compañeros tres veces más grandes que uno y que resulta ser el hermano archicuida de esa pendeja hermosa de hockey que te encaraste …

  11. Toro #70    7 octubre, 2004 a las 5:33 pm

    Pichot “es” nosequé….
    Ni a palos dejó de jugar, pero ni a palísimos sé de que juega. El rugby no es lo mío, pero en serio, en la foto parecés un jugador orgulloso de su estómago prominente!
    Ahora que lo´decís, es medio scrum, pero no sé que significa eso tampoco…yo juego con doble cinco macho, y un enganche definido!

    Abrazo
    Toro

  12. lowprofile #69    7 octubre, 2004 a las 5:08 pm

    Yo tenía un sistemita algo parecido a tu código morse.
    No me servía para insultar, me servía para atrapar mujeres que me gustaran, más grandes y absolutamente fuera de mi alcance. Consistía en mirarlas y al mismo tiempo con la boca cerrada hacer un imperceptible ruidito con la lengua.
    Este rito haría que, en mi juventud, adultez o en mi próxima vida, ellas formen parte de mi harén, mi colección o sean las pobladoras de la isla desierta en la que me confinaría (desde tan chico había renunciado al presente). Previendo que ellas también crecieran, mi método las conservaba en el estado en que me habían cautivado. Aunque aún no se me dió, sigo guardando expectativa para después de muerto, pero no agrando mi colección, ya aprendí que con ellas no solo se goza, muchas veces se las sufre.

  13. PatoMusa #68    7 octubre, 2004 a las 4:44 pm

    ¡Con razón la religión se encuentra en un estado deplorable!
    Es que está llena de ex-niños pesados que los padres se sacaban de encima los sábados a la mañana.

    En mi caso me vengué muy sutilmente, a la tercer clase llegué a casa con la noticia que los padres acompañarían a los chicos el día de la comunión: “y vos papá, no lo podrás hacer que ni bautizado estás…” lloriqueé. Y me lo saqué de encima un año entero, los sábados a la nochecita, cuando asistía a las clases de catecismo para adultos!

    Una cosa que no entendí Hernán: ¿te tenemos que patotear para que sigas escribiendo?

  14. TíaGanga #67    7 octubre, 2004 a las 4:42 pm

    “…un día espantoso de sol radiante”

    Muy bueno! y lo de la puteada en clave morse también.

    Mis viejos siempre a contramano: nunca intentaron mandarme a catecismo y yo quería ir para ser como el resto. No hubo caso, no me dejaron ir. Tenían la extraña idea de que cuando fuera grande podría decidir hacer lo que se me cantara al respecto.

    Cómo se los agradezco!!

  15. lowprofile #66    7 octubre, 2004 a las 4:40 pm

    Cuando reclutaban niños para rugby en mi club, convencieron a mi mamá de que yo “tenía cuerpo de…” y mi mamá a mi papá de hacer frente a nuevos gastos y llevarme hasta el (muy distante) campo de deportes. Llegamos y mi primer encuentro con el grupo se suspendió por mal tiempo. Me llevó una semana convencerlos de que mejor no, y un poco más de tiempo que quería hacer mi bar mitzvá.
    “mi padre es amigo de toda la gente que transpira por placer”.
    No habría por este lado ninguna posibilidad de ser amigo de Roberto Casciari

  16. DudaDesnuda #60    7 octubre, 2004 a las 4:01 pm

    “Esa fue la primera vez que me pasó, pero desde entonces me ocurrió toda la vida: las cosas que mejor hago son las que me asustan y las que no entiendo.”

    A mí me pasa lo mismo que a Ud. Casciari, entonces como puede más el cagazo o (como me dijo una amiga que se hacía la psicóloga) porque me boicoteo, huyo… a ver si todavía me va bien en la vida y después no tengo de que quejarme.

    Besos en la frente.

  17. Teresiña #59    7 octubre, 2004 a las 3:47 pm

    Hernán, a tus pies. Ahora, vos te metiste en el brete al decir: “Esa fue la primera vez que me pasó, pero desde entonces me ocurrió toda la vida: las cosas que mejor hago son las que me asustan y las que no entiendo. En las actividades donde realmente disfruto soy bastante mediocre, nunca un crack, nunca nadie me regala cocacolas por hacer lo que me gusta”. ¿Orsai, en cuál de estas dos alternativas entra? Lo disfrutás?, porque, en ese caso, vos mismo contaste que alguien te dejó un regalo para NIna el otro día (y eso es más que una cocacola) y además, tenés un montón de “obsecuentes” entre los que desde ya me incluyo, incondicional. ¿NO serás la gata flora Casciari?

  18. LaSoLe #58    7 octubre, 2004 a las 3:06 pm

    Bueno, después de todo, el rugby te sirvió para algo…
    A mí me mandaron a catequesis obligada 2 veces, antes de que llegue el 3º día, le dije a mi vieja que no me mande otra vez si no, me iba a escapar, que era al pedo… como detestaba ir!! y así zafé por suerte…

    Salu2!

  19. Wertygol #57    7 octubre, 2004 a las 2:48 pm

    Bernardo #7, que manera sutil de decir esto ya lo vi en algun lado.

    Muy divertido Hernán, me hiciste acordar a mi fugaz experiencia con los Boy Scouts. Primer día, Aquela, Manada, boludeo general, más o menos divertido para mis 8 años.
    Segundo día, boludeo menor sólo media hora y todo el mundo a jugar al Fulbo (deporte que aborresco desde el vientre materno), así que me rajo para mi casa. Ya desde esa temprana edad había desarrollado un excelente sentido de la desorientación, así que, como otras tantas veces, me perdí para el carajo y tarde unas 2 horas en llegar a mi hogar (hoy en día tengo pesadillas con esa situación, de encontrarme caminando por barrios desconocidos). Llegué, me largué a llorar y le dije a mi vieja que no volvía nunca más a ese lugar de mierda. Así de sociable soy…

  20. Diablita #56    7 octubre, 2004 a las 2:45 pm

    Yo estuve obligada a hacer el curso de Comunión en la Capilla del campito, cuyo cura, era un loco que salía a correr a los negros que se le metían a jugar a la pelota, con una escopeta (así es el Far Caseros West). El viejo nos enseñaba a pelearnos con gente de color y a defendernos.
    Así que, cuando cerré el ciclo con la ceremonia correspondiente mi madre no sabía si comprarme un vestidito blanco o un uniforme de carapintada.

  21. Carito #55    7 octubre, 2004 a las 2:27 pm

    Acá en casa, mi parpadear se detiene cuando alguno de mis hijos pregunta con cara de susto: Que te pasa, te cayó alguna basurita en los ojos???? y la risa pasa a ser banderita blanca 🙂

  22. wendy #54    7 octubre, 2004 a las 2:10 pm

    Ay, yo jugana hockey, pero xq me gustaba…y q lindos eran los chicos de rugby!!, el unico problema era q mi hermano jugaba rugby y era (es aun, a mis 40) re-botonazo y cuida!!
    Ah, despues me hice catequista,di clases en zonas imposibles de entrar, pero lo logre, fue una epoca maravillosa a pesar de los sres. de la dictadura q se esmeraban en hacer llamados telefonicos…
    Ahora ya no soy catequista, no doy clases de nada, solo vivo y creo q aun me debo un buen rugbier de cena!

  23. Hernán #53    7 octubre, 2004 a las 1:45 pm

    N. del E.:

    “El pájaro canta hasta morir” en España se llamó “El pájaro espino”.

    (Es otro esfuerzo de Orsai para la integración de las culturas)

  24. Ginger #52    7 octubre, 2004 a las 1:15 pm

    En realidad Mentecato, mis intervenciones religiosas siempre fueron muy deshonestas: tomé la comunión para no ir a bombo y me confirmé porque el obispo de Rafaela era en ese momento Casaretto, un bombonazo (estabamos todas mis amigas y yo enamoradas, es que habíamos visto “El pájaro canta hasta morir”). Mi hijo juega rugby y no tiene la menor idea de religión, ni siquiera sabe el Padre Nuestro, pero el deporte fue su elección y no la mía.

  25. Mentecato #49    7 octubre, 2004 a las 1:03 pm

    Me hiciste recordar ese jueves que el viejo me llevo a que debutaramos en un prostibulo de Flores. Ese dia no solo descubri el sexo, sino que ese tipo no era mi viejo. Lo segundo me dio mas placer, al menos el tenia todos los dientes.

  26. Ginger #48    7 octubre, 2004 a las 12:42 pm

    Parece que los padres secretamente se pasan los recursos.
    Mi mamá me dijo: “o tomás la comunión o aprendés bombo legüero”. Yo preferí la comunión antes que el oprobio.

  27. XavMP #46    7 octubre, 2004 a las 12:05 pm

    ¿Ves? Yo siempre lo dije, el rugby es escuela de vida.

    Y de última la vida es como el rugby, nos pasamos compitiendo entre todos y tratando de matarnos, pero lo que importa es quien hace el try.

    Otra cosa: Católico no sos ¿Que pasó con la Comunión? ¿Te quebraron una pierna?.

  28. Morgana #43    7 octubre, 2004 a las 9:45 am

    La verdad es que no hay nada como el dolce far niente… Quede el deporte para los que tienen miedo de quedarse a solas consigo mismos…

    Soy la primera?

    Qué tierno que sos…

¿Desea algo más del sr. Casciari?