Prohibido cantar Messi subnormal

10 de diciembre, 2014



Están pasando cosas muy divertidas alrededor del fútbol español. En realidad está mutando la sociedad en general, en España, pero el fútbol suele ser un espejo que exagera mejor los cambios. Lo resumo en dos líneas. Hace unos días un barrabrava del Atlético tiró al río a uno del Deportivo, el señor se murió ahogado, y ahí empezó una nueva cruzada para erradicar la violencia en el fútbol. Todo el mundo se puso sensible y la semana pasada el Real Madrid expulsó a diecisiete socios porque le cantaron cosas feas a Messi.

La canción se escuchó en el minuto 81 y decía así:

♫ Messi, Messi,
Messi subnormal,
subnormal,
subnormal. ♫ (Bis.)

Diecisiete personas cantaron esto, y les quitaron el carné de socios. Yo al principio pensé que los expulsaban por falta de ingenio en la estructura de la ofensa, pero no. Los expulsaron por lo contrario: por intentar ofender y conseguirlo. Es casi un premio injusto para una canción tan mala, pero fue así. Y a la opinión pública, que está cada vez más susceptible, le encantó la medida.

Así que desde el próximo fin de semana la Federación Española de Fútbol se propone evaluar todos los cantitos de tribuna, todos, para denunciar a los que son incorrectos.

A mí esto me parece una idiotez tan hermosa, que miro el reloj a cada rato para que llegue el sábado y ver entrar a la cancha a este grupo de taquígrafos, o de escribanos con cuadernito, de saco y corbata, y verlos tomar nota de lo que canta la gente drogada y borracha en la tribuna:

—¿Con qué dicen que se laven el culo, Gutiérrez?

—Creo que dicen que con aguarrás, señor.

Me los imagino, atentos y vigilantes, y me muero de amor.

Este grupo de escribanos, si Dios quiere, se va a encerrar después a escuchar todos los cantitos y si encuentran alguna ofensa en las letras (Messi subnormal, Iniesta pelado, Pepe psicótico) denunciará a los aficionados ante el Comité Antiviolencia.

Todavía no queda claro si el objetivo es encerrar en la cárcel a los cantautores, cosa que no pasaba desde el franquismo, o si la idea es rehabilitarlos en centros especializados, para que cuando salgan canten versos más convenientes.

Sea una cosa o la otra, a mí me asalta una duda. ¿Qué pasa si desde la semana que viene, por precaución, los hinchas desarrollan versos irónicos desde la tribuna?

♫ Messi Messi tiene
capacidades
diferentes. ♫ (Bis.)

¿O qué pasa si empiezan a entonar canciones literales para referirse a un morocho? Por ejemplo:

♫ Dani Alves
posee melanina
en la piel. ♫ (Bis.)

¿Qué pasaría, quiero decir, si el absurdo nos lleva a un absurdo más grande? Pasaría, creo yo, lo que pasa cuando una sociedad evoluciona: que busca la grieta del humor como escape a la idiotez.

No puede ser malo que aparezcan taquígrafos evaluando los cantitos de tribuna. No puede ser malo porque gracias a esta ridiculez los nuevos cantitos van a ser más complejos, y las hinchadas van a tener que usar, a la fuerza, herramientas que antes no usaban: la metáfora, la sinécdoque, el sarcasmo… ¡El ingenio!

Y ya era hora, porque hace quince años que voy a la cancha en España, y me muero de aburrimiento cuando miro las tribunas y escucho lo que dicen. Cantarle a Messi subnormal, o negro de mierda a Samuel Eto’o, no es ofensivo, es inocuo.

Ahí no hay ni incorrección ni hay xenofobia, lo que hay son pocas ganas de pensar algo divertido para herir mejor al delantero contrario y provocar que no nos cague a goles. Ese es el objetivo.

Y no es un problema del fútbol. Pasa lo mismo en la política, en el arte. Pasa en todas la sociedades que se aburguesan: se multa siempre al desubicado, pero jamás se castiga al mediocre.

 

VERSIÓN EN AUDIO

Esta mañana leí esta historia en mi columna de radio Vorterix. Se las dejo acá abajo a los que les gusta escuchar en vez de leer.

Pueden encontrar más de doscientos relatos del blog Orsai en formato de audio, en mi canal de YouTube.


Hernán Casciari
miércoles 10 de diciembre, 2014

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85 comentarios Prohibido cantar Messi subnormal

  1. El Gusta #51    14 diciembre, 2014 a las 12:46 am

    “Messi subnormal por Casciari, ¡Descargate ya el ringtone!. Mandá MEDIOCRE al 1111”
    Versión políticamente correcta para usuarios pelotudos: “Messi tiene capacidades especiales”

  2. FrodoTuk #50    13 diciembre, 2014 a las 12:30 pm

    Yo no creo que haya intensión de multar al desubicado y muchísimo menos de castigar al mediocre, porque desde que el que está en el poder no es el más apto sino el que mejor dice lo que los demás quieren escuchar, le mediocre es clave para conseguir los votos que cuentan. El mediocre es la gallina de los huevos de oro para los que revuelven el guiso…

    Lo que pasó es lo que vos decís al comienzo: un barrabrava del Atlético tiro a un barrabrava del Depor al río y este último se murió. ¿Fue acaso la primera vez que hay un muerto por violencia entre las hinchadas en España? Obviamente que no. En muchos diarios españoles se acordaron de Manuel Ríos Suárez, que era miembro de los Riazor Blues y en 2003 sólo por decir “os estáis pasando con el chaval”, en referencia a un adolescente con la camiseta del Compostela que estaba siendo agredido por los ultras del Depor, le pegaron sus propios camaradas y lo asesinaron. ¿Se empezó a analizar los cánticos en las gradas entonces? No ¿Se tomó alguna medida contra los violentos? No ¿Qué dijeron los políticos? Pues el secretario general del PP, presidente actual del gobierno pero en la oposición entonces, sólo advirtió del peligro de “tomar decisiones en caliente”. Manuel Suárez era un violento como “Jimmy” (el que murió en el Manzanares) pero las vidas de ambos valían lo mismo que la de cualquier persona. Manuel Suárez hace rato que está más que frío y las decisiones a las que refería Rajoy nunca se tomaron. ¿Por qué ahora se hace esto?
    El partido entre el Atleti y el Depor fue considerado de bajo riesgo porque desde el club de Coruña dijeron que no viajaban ultras, que sin embargo sacaron todas las entradas de una vez… y nadie se dio cuenta. Que no hubiese suficientes policías (¡Oh la ironía! De sufrir en carne propia al cuerpo de infantería de la federal en la cancha de River me quedó la convicción de que más de dos son multitud) es un error fatal. Entonces, como el mencionado mediocre siempre compra en saldo lo que le ofrecen, se monta una operativo para analizar lo que se canta en los estadios. Cuanto más ridícula la medida “correctora”, mejor. Porque como vos decís, Hernán, el absurdo termina llevando al humor, a tomarle el pelo a la LFP y a la RFEF. El Atlético de Madrid expulsa al “Frente Atlético” del Calderón (que en un par de semanas se llamará “Contra-Frente Atlético” y volverá al estadio), el Deportivo cierra temporalmente las gradas de los Riazor Blues (hasta que pase el temblor) y el mediocre generador del deseado voto-masa siente que al fin se están tomando medidas excepcionales contra la violencia en el fútbol. Hasta la próxima muerte que, con suerte, pasará durante el próximo gobierno.

  3. jose maria -txema- gonzalez learra #49    13 diciembre, 2014 a las 12:29 am

    DE LA INSOPORTABLE INGRAVIDEZ DEL TRASNOCHADO ROCOCÓ MÁS TRUCHO.

    Se me ocurre atrapar a su raudo paso rastrero entre los arrecifes neuronales –aceptado neuróticos– de mi impersonal ingenio amalgamador de idioteces mal “estulpidas” –en ajenos casos simples pensamientos– capturar, digo, los residuales grumos pegajosos de un “mucus” ponzoñoso que cierto desubicado limaco enfurecido abandona a su paso sin pisadas ni saltos, sobre todo porque este agresivo cornúpeta debe renunciar a todo él por carecer de concha habitacional y de las otras a pesar de su presunto hermafroditismo no marxista, que le hubiera permitido ir recolectándolo a puro clínex a cada instante repuesto, para trasladarlo a otro laberíntico intelecto menos descerebrado en cuyo circuitamiento el impacto sería algo menor, produciendo en cambio deslizamientos mucho más sugestivos.
    Como temo no haber logrado transmitir nada inverosímil a nadie algo cabal, –oxímoron de la oximoronería– comprobando así con gran pesar que aún no he extraviado lo necesario mi inexperticia en los más exitosos fracasos también caligrafiados, iniciaré nuevo intento de perfilar un esbozo menos difuso de dos datos precisos, para tratar de avanzar algo.
    ¡Alto! Ahora mismo agrego otro que ocuparía el tercer lugar, pero que por mi cuenta y sin riesgo lo situaré en el primero: hasta mi alma aborrece la vacua retórica de plano, incluso la más deleitosa, según aquí mismo se habrá comenzado a deducir por insoportable evidencia libre de cualquier engaño tras melifluo cartón.
    Paso en segundo lugar al primero de los otros dos, cuyo postrer orden ha resultado totalmente arbitrario a pesar de las enormes fatigas y copiosos estornudos. El dato es simple y contundente, según se logre mirar: el limaco protagonista es una auténtica babosa o limaza, y no más ni tampoco menos como musculoso molusco. Limaco limaco limaco, como programa programa programa que tan próximos pueden llegar a caminar rastreros, pero aquél disfrazado de noble babosa disfrazada para despistar a los conspicuos exterminadores de limacos disfrazados. ¡Atención! No confundir jamás, que los disfrazados son los limacos unicamente. En cualquier caso, hiperbólica limaza a su pesar y el propio, mas intrigante su disfraz porque le permitiría ganar tiempo y espacio si supuestamente fueran parámetros diferentes, asunto este que el extra moluscoide señor Rajoy insiste en afirmar que no. O sí.
    Volviendo a alguna de las hilachas ya sueltas por autodefinición, que no aflojadas por distendida voluntad propia, me siento obligado a expresar, explicar ni lo intento, algo que cada quién lo anteponga posponga o intercale donde mejor le parezca piense o elucubre: que ahora mismo, en el tercer y último turno le voy a dar turno no –sería redundar en lo ya súper rebobinado–, así que le abriré paso al segundo dato para que emerja cuan limaco subacuático, que los habrá o habrá habido, ya que con toda seguridad resultará un dato angular para esclarecer por completo tanto los inconfesables fines de la limaza terrestre disfrazada de pedestre limaco, como los de esta historia travestida de pesadilla mucosa, y también, cómo no, para desvelar los híspidos “propositoides” del plum(b)ífero escribano que lo ha sido es y será hasta que el lectorado decida algo distinto, ni más ni menos que quien está infringiendo semejante flagelo contraliteraturesco e impresentable. Me comprometo con firmeza a conversar vis a vis con el vil escribano, para que ante mi presencia su vis insensata –sutilmente se habrá comprendido que son única vis, no únicas en sinonimia de singulares dicho en respectivo singular, ni a su vez equivalentes a: de a una–, nos prometa limitar sus excesos resbaladizos a solo los viernes por la noche, hasta las veintitrés horas, lo que permitiría anticipar el “finde” obteniendo ventajas y parabienes que estimo innecesario comentar siquiera.
    Retomando, pues, alguno de los afluentes desacaudalados cuyo reseco cauce renglones ha que abandoné no sin desafuero compartido, añadiré lo último que se me acaba de ocurrir, aunque, mejor valorado y como tal devuelto al genuino recuerdo originario, sería lo primero que al comienzo de este agotador parrafeo prendió mecha en una bomba que no acabará por estallar.
    No, al menos, hasta que por fin se aclare el espurio propósito del disfraz del molusco camuflado en primer lugar de inocente babosa común, para sobre disfrazarse después de corrosivo censor, con rojo lápiz, de cuantos pensamientos e ideas resultaren expresados por escrito sobre papel o pantalla.
    Algo tan sencillo y simple como lo expuesto, aunque costara hasta desgarros mentales aceptarlo, solo pretende conducir hacia una propuesta concreta que aceptará, o mejor ignorará su célebre destinatario –haya solo un chalado en cada hemisferio– cuyo nombre sobrenombre y demás adiposidades no juzgo necesario detallar ni volver a ensalzar.
    En esencia y sin más circunloquios apesadumbradores, solo pretendo retar, entiéndase desafiar sin mayores exigencias, a quien con alguna frecuencia nos narra tan excelentes cuentos y anécdotas siempre formidablemente ficcionadas en aumento magistral –marca registrada– a que se someta al menos por una vez al diseño y construcción de sus textos pasándolos antes entre las angostas paredes de una ficticia autocensura aceptada, como simple ejercicio lúdico en intento de eludir otra potencial y supuesta censura posterior, malévola, cuyos inconfesables fines propósitos y métodos quedarán siempre fuera del alcance de nuestras mentes algo menos irracionales, aún y a pesar de todo lo aquí escrito y leído, incluso bajo colectivo aborrecimiento tácito.
    De no haber logrado comprender nada, vuélvase al comienzo.
    Al tercer intento algo desesperado, esta soflama fallida se autodestruirá en pocos milenios.

        1. El toti    1 respuesta14 diciembre, 2014 a las 12:06 am

          creo que la pelotudez es algo que se aprende, por induccion, pero es una actitud consciente.la mediocridad viene en la sangre, como el peronismo, o ser hincha de boca…por poner un ejemplo.

          1. Emi    15 diciembre, 2014 a las 10:13 pm

            Disiento también, el pelotudo no sabe que es pelotudo, y la mayoría lo es toda la vida.
            Lo que no quita que algunos tengan (mos) momentos de pelotudez

            Casi que podríamos decir que todo mediocre es pelotudo o todo pelotudo es mediocre. Yo creo que son casi indisociables.

  4. la franela no es gamuza #45    12 diciembre, 2014 a las 6:22 pm

    esta se le canta a la cana en argentina
    Ay policía que vida elegiste vos, verduguear a la gente es tu vocación, matar a la gente pobre es tu profesión, así brindarle a los ricos su protección, ya vas a ver las balas que vos tiraste van a volver, ya vas a ver te vamo a matar a un hijo y a tu mujer

  5. ROBIN LOPEZ #44    12 diciembre, 2014 a las 2:46 pm

    En mi país están despedazando a una ONG que fue a protestar sobre las lineas de Nazca; pero no dicen nada del pueblo entero que se esta construyendo a solo unos metros de ahí. Si pues, “se multa siempre al desubicado, pero jamás se castiga al mediocre”.

  6. Juan el Cuervo #42    1 respuesta11 diciembre, 2014 a las 10:29 pm

    Invito a la distinguida platea a repasar memorables tribuneros, como el “solo le pido a Dios” modificado de la hinchada de Independiente de Avellaneda, “sobreviviendo” de la hinchada cuerva. También a escuchar el himno de Savina para el Atletic de Madrid, verdaderas piezas de arte. Ojalá la creatividad, la bronca, la pasión, las ganas de divertirse generen ese caldo mágico que baja de la tribuna, ahora que los subnormales salen a censurar. Nada mejor que prohibir para subsistir. Dale campeón, dale campeón, dale campeón. Sino preguntelé a los catalanes dónde va a parar un idioma que se prohibe 40 años.

    1. Juan el Cuervo    11 diciembre, 2014 a las 10:35 pm

      PD: conocí personalmente al “gringo Mémoli” gladiador inmortal de la defensa de Independiente Rivadavia de los 70 y principios de los 80. Todos los domingos la madre le decía al gringo (que ya tenía los huevos como dos kiwis) “nene… cuidate, acordate de mí…” El gringo le decía: “quedate tranquila vieja toda la hinchada de Gimnasia se acuerda de vos”. Y todos nos cagábamos de ris ay nos íbamos a la cancha.

  7. Patricia Espósito #37    11 diciembre, 2014 a las 7:14 pm

    Que se multe al mediocre es mi ideal de sociedad. Sí, ya sé, debe ser “políticamente incorrecto” que eso suceda. Pero me importa un carajo.
    Como casi siempre, muy bueno, Hernán. 🙂

  8. Jhordan PLG #33    1 respuesta11 diciembre, 2014 a las 6:00 pm

    Todos esos tipos encorbatados que nunca en su vida pisaron una cancha, pero ni en el colegio, pobres, pobres. En México tienen la costumbre de gritarle algo al portero cada vez que hace un saque de arco…bueno, de repente en uno de los partidos definitorios del clausura 2014 peruano empezaron a hacerlo, el árbitro paró 2 o 3 veces el partido indicando a las “autoridades” que comuniquen por los parlantes que “una más y se suspende el partido”, ¡¿qué es eso?!. Lo de la amarilla por sacarse la camiseta luego de un gol es otra reverenda cojudez, falta que se prohíba gritar los goles marcados en el último minuto, ¡y al al clásico rival!

    En Perú hay una canción que se le canta al tombo (policía) luego de que se le da por meter palo en la popular…y dice así: “Policía, policía, hay que pena que me das, cuando vienes al estadio, tu mujer se va a cachar”, ¿ideas para mejorarla?

    1. Changuito!    11 diciembre, 2014 a las 9:18 pm

      Che esa me pa que la robaron de los argentos q cantamos “Policia policía. Que amargado se te ve. Cuando vos vas a la cancha, tu mujer se va a coger”.
      Que lindo cantarle a los canas, luego de que te tiren caballo y palo a la nuca!

  9. dani22v #32    2 respuestas11 diciembre, 2014 a las 5:54 pm

    Imaginate a un escribano con libretita en mano en la cancha de Chicago: de minima le mean toda la cara!!!
    Y los subnormales son lo que cantan eso!! por favor que pelotudos!!
    Es verad Toti, no puedo parar de reirme gracias a ese canto!!!

    Buena reflexion gordo!! gracias como siempre

    1. Gabriel El Vasco    13 diciembre, 2014 a las 11:13 am

      Me pasó lo mismo que a vos imaginarme a uno de esos letrados en algunos de los estadios argentinos.

      Justamente por estas tierras a eso se lo llama “el folclore del fútbol”.

      ¿Será de mediocres pensarlo así?

  10. El toti #31    1 respuesta11 diciembre, 2014 a las 5:48 pm

    no podés cantar así!!! hace 10 minutos que me río como un pelotudo con fiebre!!!

    antes de escucharlo creí que iba a ser una variante de Tractor amarillo, la canción de zapato veloz:
    “Meeeesi suuubnormallll, Meeeeesi suuuuubnormalllll”

    1. El toti    11 diciembre, 2014 a las 5:49 pm

      el mediocre goza de impunidad diplomática porque en cualquier momento cualquiera puede serlo. El desubicado en cambio , marca una diferencia, y eso si es peligroso para la sociedad.

  11. pedrochain #29    11 diciembre, 2014 a las 5:28 pm

    muy bueno el optimismo frente a la ridiculez. no entendí lo de “intentar ofender y conseguirlo”. ¿lo consiguieron? ¿a quién ofendieron? ¿a messi? ¿dónde se ve reflejada esa ofensa? ¿en los goles?

  12. Javier Debarnot #24    1 respuesta11 diciembre, 2014 a las 4:35 pm

    No había nada más lindo que, aún antes de empezar el partido, cuando venía el arquero visitante a ocupar su arco, le cantábamos el “que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, eso no es un arquero es una puta de cabaret”. Creo que los 5.000 que cantábamos a la vez, cada uno de ellos, soñábamos con desestabilizarlo emocionalmente para que salga papando moscas a descolgar un centro o que diera un rebote boludo. Eso sí, reconozco que no me parecía simpático cuando “parte” de la tribuna de River le cantaba al Mono Navarro Montoya “tu hermano se murió, tu hermano se murió…”. Ahí creo que se cruzaba un límite. Pero hasta llegar a eso, creo que lo demás es todo válido.

  13. Tots_reloaded #23    1 respuesta11 diciembre, 2014 a las 4:34 pm

    Hola Hernán, donde dice “Esta grupo de escribanos” creo que quisiste escribir “Este grupo”.

    Un abrazo y fuerza, no sé como hacés para aguantar un partido entero escuchando cosas como esas bajando desde las tribunas. A mí cuando se ponen a cantar canciones modificadas con el tono de alguna canción de “Xuxa” me dan ganas de que una ardilla me muerda las pelotas.

      1. ORM MAG    1 respuesta11 diciembre, 2014 a las 5:05 pm

        A mi, como diseñadora, me duele en el ojo ver ese color en la bombonera… upssss.
        Es una provocación por parte de las autoridades. Como agacharse a levantar algo, seas hombre o mujer, da igual.

        Y mirá que soy cuerva. Pero es “masiauuu” como dice mi sobrino.

  14. Juan Pablo Aguirre #20    1 respuesta11 diciembre, 2014 a las 4:26 pm

    Ayer en la final de la Sudamericana, el imbécil de Niembro se refirió a este tema como algo positivo, y dijo que tendría que aplicarse en Argentina para sacar a los “maleducados” que “dicen malas palabras”. Evidentemente esta gente no entiende nada de fútbol y lo que vos decís ahí, que no se trata de discriminación, sino de tratar que el delantero del otro cuadro no nos cague a goles, o que el golero contrario se coma alguno cuando si es que tiene una novia que se pasó a media barra brava y le gritás “cornudo”. Este texto lo tomo como una continuación a “Prohibido decir negro de mierda en este estadio”, que era buenísimo

      1. Juan Pablo Aguirre    11 diciembre, 2014 a las 4:31 pm

        Parece que desde 2005 hasta ahora, no cambió mucho. O empeoró. En Brasil hace poco echaron a una socia de Gremio DE POR VIDA por gritarle “macaco” a un arquero contrario. Y la echaron de su laburo también, porque salió en la tele y no querían que se asociara esa “mala imagen” a su empresa. Es decir, la pobre mina quedó sin laburo, sin ir a ver a su cuadro, marcada por todos como prácticamente una integrante del KKK y teniendo que aclarar que no era racista, solo por gritarle al golero contrario esperando que se morfara un gol. Esperemos que no empiecen a importar esas boludeces para estos lados

      2. ORM MAG    11 diciembre, 2014 a las 4:58 pm

        Estoy un poco al cuete ahora, y me fui al POST DEL 2005. Joya! (me gustó más aún…) y de los comentarios de hace 9 AÑOS atrás… rescaté estos dos por orwellianos.

        Se los dedico a Juan Pablo! Cada vez más cerca del concepto general de ese libro. El viejo jorge la pifió en el año, pero vió lo que se nos venía.

        OLO MOSQUERA
        01/03/2005 a las 11:39
        Lo que nos faltaba, Karlankas… Que el problema sea pensar. Vas por la calle, pasa una chica con tetas grandes, pensás algo al respecto, viene la policía y te mete preso por portación de fantasía erótica.

        —Tenemos un 412, oficial: “sospechoso pensando en voltearse a una tetona”. Necesitamos refuerzos.

        KARLANKAS
        01/03/2005 a las 11:29
        Si el problema no está en decirlo sino en pensarlo…

  15. P. Sebastian Bonanni #18    11 diciembre, 2014 a las 4:25 pm

    Genial gordo! Pienso más o menos lo mismo (aunque en mi cabeza rno está redactado tan lindo), desde que en el Bernabeu escuché a la “Ultrasur”.

      1. Santiago.uy    11 diciembre, 2014 a las 4:26 pm

        EXE.LENTE

        Nunca se me había ocurrido que tanta bobera moderna de perseguir lo accesorio y perderse lo trascendente pudiera tener como efecto secundario una mejora en los contenidos por la necesidad de esquivar a los taquígrafos. Chapón

¿Desea algo más del sr. Casciari?