Hernán Casciari

En 2008

el sr. Casciari

escribió 31 cuentos

En esta época me emocionaron los cambios digitales y escribí mucha ficción sobre internet y las redes sociales. Más tarde esos textos se compilaron en el libro El nuevo paraíso de los tontos.

El año tecnológico

11 Ene

De pronto yo estaba en el hogar donde pasé la infancia; lo supo primero mi nariz. Los ojos se acostumbran tarde a la penumbra, pero mi olfato reconoció enseguida el olor inconfundible de la casa de la calle Treintaicinco. Siempre sabemos cuál es la fragancia del sitio donde crecimos; nadie acertaría a explicar de qué está compuesta, pero cada uno de nosotros es capaz de reconocer ese aroma entre miles. Y yo estaba ahora en mi casa de Mercedes. Exactamente en el sitio al que llamábamos el rincón blanco.
De pronto yo estaba en el hogar donde pasé la infancia; lo supo primero mi...
El pibe que arruinaba las fotos

24 Ene

Menos la cama, todo ha mejorado en este mundo. Antes cocinábamos la sopa haciendo fuego con leña, ahora metemos el tazón directamente al microondas; hace medio siglo podíamos tener hasta cincuenta longplays en casa, hoy tenemos quinientas discografías completas en el bolsillo; ayer íbamos a los sitios a caballo y tardábamos meses en llegar, ahora nos movemos en aviones y en tren bala. Todo lo que nos importa ha evolucionado menos la cama, la cama no. Dormir sigue siendo la misma mierda desde el siglo once.

Menos la cama, todo ha mejorado en este mundo. Antes cocinábamos la sopa haciendo fuego...
El nuevo paraíso de los tontos

19 Feb

Dos veces, y no una, mi abuelo materno me ayudó a ser un escritor. Y las dos veces su intención fue convertirme en su títere. Ahora que el hombre ha muerto soy capaz de escribir sobre el asunto con menos tacto, y puedo recordar —creo que sin rencor— el año surrealista que viví en su casa de San Isidro, esas noches en las que él me encerraba en la cocina con candado para que no saliera al patio a fumar; o las otras noches, todavía peores, en que revisaba mis cuentos y me tachaba con lápiz rojo las ideas inmorales.

Dos veces, y no una, mi abuelo materno me ayudó a ser un escritor. Y...
Los consejos de mi abuelo facho

26 Mar

A su regreso de México, mi amigo Comequechu nos contó una historia. Dice que va paseando, con su mujer y su hija, por las calles de Jalisco y entonces descubre, a dos pasos, la imponente Universidad de Guadalajara. En la puerta hay un cartelito con información para turistas, y lee que allí están los bustos de todos los ganadores del premio Juan Rulfo de literatura, que concede esa casa desde 1991. Sin dudarlo, arrastra a su familia por los pasillos. «Vamos a ver el monumento a Cayota», les dice.

A su regreso de México, mi amigo Comequechu nos contó una historia. Dice que va...
Los consejos de mi abuelo facho

15 Abr

De repente, un video de You Tube recibe un millón de visitas. Su autora, una gordita de Illinois, escribe con el culo en una pizarra. En casa de la gorda suena el teléfono sin parar. Llaman las radios, la televisión comarcal y tres diarios regionales. Es un día de locos. La madre de la gorda no entiende, pero comienza a sentirse orgullosa. Dos días más tarde la gordita saldrá al aire en el show más visto de la cadena NBC. Y después ya no ocurrirá más nada. Silencio. La gorda intentará grabar otras hazañas, pero su momento habrá pasado.

De repente, un video de You Tube recibe un millón de visitas. Su autora, una...
El nuevo paraíso de los tontos

22 Abr

Cuando nació la Nina no tuve ganas de escribir sobre otra cosa que no fuera el descubrimiento de la paternidad. Yo mismo notaba, en los ojos de todos, el cansancio de mi discurso baboso. En Orsai intenté controlarme, y prometí que sólo escribiría sobre el tema los días veinte de cada mes, y así lo hice durante el primer año. Después conseguí calmar el borbotón, al menos de puertas para afuera. La semana pasada Nina cumplió cuatro años, y hoy casi somos día veinte... Es un buen momento para volver sobre el asunto.

Cuando nació la Nina no tuve ganas de escribir sobre otra cosa que no fuera...
El pibe que arruinaba las fotos

6 May

Ya de entrada caí mal parado. Vine al mundo justo el año en que todos éramos más pobres que de costumbre, cuando hasta los ricos y los catinga estaban también con hambre. A esa época después la iban a bautizar como el tiempo del quita y pon. Nací justo el año que el Gobierno mantuvo a la gente ocupada con el azadón para evitar los alborotos. Todos hacían trabajo inútil: los cabeza de familia, sus mujeres, y los hijos de ocho en adelante. Yo no hacía esos trabajos porque estaba recién nacido.

Ya de entrada caí mal parado. Vine al mundo justo el año en que todos...
Los consejos de mi abuelo facho

13 May

Años atrás mi tataranieto Woung comenzó a enviarme informes sobre el devenir del siglo XXI. Los lectores consecuentes de Orsai quizá recuerden ese primer texto, en donde mi pariente explica cómo sería la vida hasta el año 2026, cuando un chileno logra ganarle una partida de ajedrez a una computadora construida por un chimpancé. Y luego el segundo texto que va hasta 2046, fecha en que el ser humano descubre que el apéndice es un segundo pene. Hoy he recibido la tercera carta... El futuro es escalofriante.
Años atrás mi tataranieto Woung comenzó a enviarme informes sobre el devenir del siglo XXI....
El nuevo paraíso de los tontos

20 May

Descubrimos el truco por casualidad, en nuestro propio edificio. Y como nos salió bien, empezamos a repetir la rutina en hogares ajenos, subidos a otros ascensores, con nuevas víctimas. Las bromas perfectas surgen de la nada, de un error o una impaciencia, y ésta fue una de las mejores. Tan original, y tan simple, que siempre nos pareció mentira que no existiera ya, que no fuese un clásico popular. Pero no lo era: lleva nuestra firma. De hecho, ésta será la primera vez que el truco tome estado público.
Descubrimos el truco por casualidad, en nuestro propio edificio. Y como nos salió bien, empezamos...
Charlas con mi hemisferio derecho

27 May

Una tarde de 1990 fui a tomar la leche a la casa de un muchacho que se llamaba Diego Grillo Trubba. No me acuerdo bien por qué, pero en la reunión había otra gente y el asunto tenía que ver con la literatura. Fue la única vez que vi a ese chico en mi vida, y después pasaron casi veinte años. Hace unos meses reapareció su nombre en mi casilla de correos: el mismo muchacho, ya grande, me invitaba a participar de una antología de cuentos que hoy publica Mondadori (sólo en Argentina, creo) y que se llama «Uno a uno».

Una tarde de 1990 fui a tomar la leche a la casa de un muchacho...
El pibe que arruinaba las fotos