Hernán Casciari

En 2005

el sr. Casciari

escribió 33 cuentos

En esta época nacieron casi todos los textos en los que despotriqué mucho contra España, porque me costaba adaptarme al país. Esos relatos aparecerían más tarde en el libro España decí alpiste.

El año rebelde

24 Feb

Yo creo que hago todo lo necesario, carajo. Y más. Abro el Clarín todas las mañanas a las ocho. Miro el partido del viernes; también entreveo, medio dormido por la diferencia horaria, el partido del sábado; y me siento en el sofá con una Quilmes en la mano a mirar los dos clásicos del domingo. Hago todo lo que hay que hacer.

Yo creo que hago todo lo necesario, carajo. Y más. Abro el Clarín todas las...
España, decí Alpiste

25 Feb

Las pocas veces que he tenido que ir a un almuerzo de negocios (la última de estas desgracias ocurrió hace un mes), se ha dado una situación que me aterra. Es cuando llega el camarero del vino y sirve un poquito en mi copa para que dé el visto bueno. Es entonces cuando el mundo se detiene, la vida del restaurante se congela y, como en los cuentos de Poe, sólo se oye a mi corazón —cataplóm, cataplóm— galopar en pánico desbocado.
Las pocas veces que he tenido que ir a un almuerzo de negocios (la última...
Charlas con mi hemisferio derecho

27 Feb

No sé si hay un nombre para los que tenemos este vicio, pero por las dudas lo invento: yo soy cuaternófilo (si a don Víctor de la Concha le parece bien, aquí le dejo la ficha para que la incorpore). Los cuaternófilos somos tipos que entramos a una librería comercial —o papelería— a comprar sobres, por ejemplo, o a hacer dos fotocopias, y en lugar de eso nos quedamos una hora y media mirando cuadernos mientras se nos cae la baba en el mostrador.
No sé si hay un nombre para los que tenemos este vicio, pero por las...
Charlas con mi hemisferio derecho

1 Mar

Una noche de verano de 1985 vi por primera vez a sesenta mil aficionados de River y de Boca, unidos en un sentimiento, cantando a gritos: Ruggeri hijo de puta, la puta que te parió, (bis). Sin parar, durante noventa minutos. Sin detenerse ni a respirar ni a comer el pancho del entretiempo... Incluso la gente corría a comprar la cocacola para volver pronto y seguir cantando Ruggeri hijo de puta, bis.
Una noche de verano de 1985 vi por primera vez a sesenta mil aficionados de...
España, decí Alpiste

7 Mar

Waiser era el bibliotecario de la Biblioteca Sarmiento de Mercedes. Yo llegué a conocerlo, pero de lejos; nunca hablamos ni nada. Sin embargo tuve que ver, de refilón, con su muerte. Y esa historia es la que voy a contar hoy. En el año 93 a Waiser le pusieron en la biblioteca una ayudante que se llamaba Analía, bastante más joven que él. El viejo empezó a tener con ella fantasías sexuales un poco extrañas para su edad, unas perversiones tan nítidas que terminaron por obsesionarlo.
Waiser era el bibliotecario de la Biblioteca Sarmiento de Mercedes. Yo llegué a conocerlo, pero...
Charlas con mi hemisferio derecho

9 Mar

Lucas y Alex, dos amigos de cinco años, están jugando en la placita del Hospital una tarde de verano. Lucas le tira piedras a las palomas, y Alex se queda mirando a un viejo que está sentado, como dormido, en un banco de madera. Ya se barrunta la llegada del otoño porque Mercedes está lleno de hojas que crujen. Los dos niños se dejan llevar, como cada tarde, por la conversación infantil.

Lucas y Alex, dos amigos de cinco años, están jugando en la placita del Hospital...
Los consejos de mi abuelo facho

23 Mar

La primera vez que pensé en el futuro fue una tarde de invierno de 1978, en la platea de la cancha de River. Paolo Rossi acababa de convertirle un gol al seleccionado de Austria. Era la primera vez que yo estaba en un Mundial, y la suerte había querido que fuese en casa. Me resultó conmovedora esa fiesta de los ojos, todos aquellos gritos y colores, y le pregunté a Roberto Casciari cada cuánto tiempo habría mundiales en la vida. Me dijo que cada cuatro años, y empecé a medir mi historia con esa vara.
La primera vez que pensé en el futuro fue una tarde de invierno de 1978,...
El pibe que arruinaba las fotos

18 Abr

Cuando vivía en países serios con bidet, yo leía mucho en el baño mientras cagaba. En esos tiempos nunca supe si leía porque me venían ganas de cagar, o si cagaba porque me entraban irreprimibles deseos de leer. Posiblemente mi cuerpo, aún en formación, debió aprender a desarrollar ambas urgencias a la vez. El asunto es que yo era feliz cagando y leyendo. Y hubiera seguido así, alegremente por la vida, pero hace cinco años me vine a vivir a España, un país sin bidet, y desde entonces leer literatura se ha convirtido en un suplicio.
Cuando vivía en países serios con bidet, yo leía mucho en el baño mientras cagaba....
España, decí Alpiste

10 May

—Tome asiento, Casciari —me dice Gravinsky cuando entro a la consulta, y revisa con rapidez la libreta donde apunta mis cosas—. El jueves pasado usted me decía que prefiere darle la razón a todo el mundo, que le huye a las confrontaciones intelectuales. ¿Es correcto?—Sí —le digo—, más o menos era eso. Como si tuviera agorafobia, como esa gente que tiene miedo de salir a la calle, pero en el terreno de las ideas. Me rompe mucho las bolas discutir. Ya no discuto.
—Tome asiento, Casciari —me dice Gravinsky cuando entro a la consulta, y revisa con rapidez...
Charlas con mi hemisferio derecho

13 May

La primera cosa horrible que ocurrió en mi matrimonio tuvo lugar la madrugada del 6 de junio del año 2002. Acostumbrado a mis orígenes, di por sentado que Cristina, como cualquier mujer adoradora de su marido, se iba despertar a las cinco de la mañana para ver conmigo el Mundial del Japón. Para cebar mate en silencio y disfrutar de las tribunas multicolores, para preguntar esas cosas que preguntan las mujeres durante los mundiales, esas ridiculeces simpáticas que respondemos con desgano disfrazado de dulzura. Pero no.

La primera cosa horrible que ocurrió en mi matrimonio tuvo lugar la madrugada del 6...
España, decí Alpiste